<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Espanol Archives | The School of Christ</title>
	<atom:link href="https://theschoolofchrist.org/category/espanol/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://theschoolofchrist.org/category/espanol</link>
	<description>Preserving a Christ-Centered Faith</description>
	<lastBuildDate>Fri, 13 Sep 2013 14:22:34 +0000</lastBuildDate>
	<language>en-US</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://theschoolofchrist.org/wp-content/uploads/2022/01/cropped-android-chrome-192x192-2-32x32.png</url>
	<title>Espanol Archives | The School of Christ</title>
	<link>https://theschoolofchrist.org/category/espanol</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Auto-estima Convertida a Cristo-estima</title>
		<link>https://theschoolofchrist.org/auto-estima-convertida-a-cristo-estima</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chip Brogden]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Sep 2012 20:00:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espanol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://theschoolofchrist.org/?p=14062</guid>

					<description><![CDATA[<p>(Traducción por Ángel Pla) Cuando se mira en el espejo, ¿qué ve? ¿Tiene baja autoestima de la persona que está viendo? Cuando fija su mirada en la persona, se pregunta ¿por qué molestarse? Piensa usted ¿cómo puede alguien amar a esta persona? ¿Se vea a usted mismo por lo que dicen los demás? Echemos un [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/auto-estima-convertida-a-cristo-estima">Auto-estima Convertida a Cristo-estima</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>(Traducción por Ángel Pla)</p>
<p>Cuando se mira en el espejo, ¿qué ve? ¿Tiene baja autoestima de la persona que está viendo? Cuando fija su mirada en la persona, se pregunta ¿por qué molestarse? Piensa usted ¿cómo puede alguien amar a esta persona? ¿Se vea a usted mismo por lo que dicen los demás?<br />
Echemos un vistazo a lo que estima es. El diccionario define la palabra como &#8220;consideración y aprecio que se hace de alguien o algo por su calidad y circunstancias.&#8221; Bueno, una persona con poca o ninguna autoestima no puede imaginar verse a sí misma como algo que es favorable, admirado, valorado o considerado.</p>
<p>¡Pero hoy tengo buenas noticias para usted! No importa su pasado o lo que usted puede ver en el espejo, usted puede tener un nuevo comienzo con Jesús. 2 Corintios 5:17 dice: &#8220;De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.&#8221; Puede que usted no pueda verse a sí mismo como una &#8220;nueva criatura&#8221;, ¡pero las palabras siguen siendo ciertas!</p>
<p>Vamos a profundizar un poco más en este versículo con algunas definiciones básicas. &#8220;De modo que si alguno [cualquier persona o personas] está en [incluida dentro de un lugar] Cristo, nueva criatura es [de origen reciente, de nueva producción, compra, etc.; pero que últimamente ha llegado o ha sido traído a la existencia] las cosas viejas [de o en relación con la última parte de la vida o la duración de la existencia de una persona, cualquier cosa que sea o pueda llegar a ser un objeto de pensamiento] pasaron [dejar a un lado, a otro lugar, en otra dirección], he aquí [observar; mirar, ver] todas las cosas son hechas nuevas [viene a existir, cambiar o crecer hasta ser de un tipo que existe actualmente o que aparecen por primera vez]&#8221;.</p>
<p>¡Caray! ¡Esto realmente nos abre los ojos a lo que la Escritura habla! Todo comienza con la relación. La forma en que nos vimos a nosotros mismos antes de Cristo se basó en &#8220;nosotros&#8221; &#8211; lo que vimos, lo que vieron los demás, o lo que otros han dicho sobre nosotros. Ahora que somos nuevas criaturas en Cristo, la manera como nos vemos ahora es lo que Jesús ve, lo que dice Jesús sobre nosotros. Este es nuestro nuevo comienzo.</p>
<p>Esto no es un cambio que ocurre durante la noche y que cuando nos miramos en el espejo al día siguiente nos vemos como una persona completamente diferente. Es un proceso que ocurre con el tiempo. Cuanto más tiempo usted pasa con su Padre celestial, más se verá a sí mismo como Cristo nos ve. Es el morir del viejo hombre.</p>
<p>El verso preferido de Chip se aplica también aquí. &#8220;Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe&#8221; (Juan 3:30). Examinemos este versículo en más detalle también:</p>
<p><em>&#8220;Es necesario [es obligatorio con el fin de cumplir con alguna necesidad o lograr un objetivo] que él crezca [hacer mayor, como en número, tamaño, fuerza o calidad] pero que yo [es obligatorio que el yo disminuya con el fin de satisfacer alguna necesidad o lograr un objetivo] mengüe [para disminuir o reducir en la medida, la cantidad, la fuerza, el poder]. &#8221;<br />
</em></p>
<p>Cristo está llenando a todos y todas. Él está cambiando nuestros puntos de vista, acciones, reacciones, ¡todo! Tan sólo hay que someterse a El, nuestra forma de ver nuestro yo, y cambiaremos de autoestima a Cristo-estima.</p>
<p>Por favor, aliéntese y sepa que no está solo en este camino. Jesús está allí con ustedes en cada paso del camino, y hay muchas más personas que están caminando el mismo camino. En lugar de comenzar un nuevo año de resoluciones que se van a romper, comienza un nuevo año en la profundización de la relación con Aquel que te ama. ¡Comience a verse a sí mismo como Cristo nos ve! No se agobie con lo que otros digan o piensen. Escuche a Aquel que lo ama a usted sobre todo.</p>
<p><em>Karla y Chip abandonaron el sistema religioso en 1999 para servir a los que siguen a Jesús fuera de la religión organizada. Karla mantiene la Escuela de Cristo funcionando sin problemas tras bastidores. Ella esta certificada como una planificadora de eventos y disfruta de armar paisajes de mesa y bebiendo té.</em></p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/auto-estima-convertida-a-cristo-estima">Auto-estima Convertida a Cristo-estima</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>De Regreso a la Cruz</title>
		<link>https://theschoolofchrist.org/de-regreso-a-la-cruz</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chip Brogden]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 14:59:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espanol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://theschoolofchrist.org/?p=4329</guid>

					<description><![CDATA[<p>(traducción de Miguel Gonzalez) “Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de éste crucificado” (1 Corintios 2:2). A pesar de que Pablo tenía algo de conocimiento y muchas cosas qué decirles y enseñarles a los Corintios, él se determinó a convertirse en un hombre que únicamente [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/de-regreso-a-la-cruz">De Regreso a la Cruz</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>(traducción de Miguel Gonzalez)</p>
<p>“Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de éste crucificado” (1 Corintios 2:2).</p>
<p>A pesar de que Pablo tenía algo de conocimiento y muchas cosas qué decirles y enseñarles a los Corintios, él se determinó a convertirse en un hombre que únicamente conociera de un tema: Jesucristo, y Él crucificado.</p>
<p>	Debemos hacernos tontos para ser sabios.</p>
<p>	Debemos rendirlo todo para obtenerlo todo de vuelta.</p>
<p>	Debemos hacernos débiles para ser fuertes.</p>
<p>	Debemos morir para vivir.</p>
<p>	Podemos citar estas enseñanzas de Jesús, buscar imitarlo colocándolo como nuestro Ejemplo, esforzarnos por caminar por el Camino angosto, e incluso realizar muchas buenas obras en Su Nombre. Pero sin la Cruz esas actividades son madera, heno y hojarasca. Justo en el momento en que somos confrontados por la dificultad, caeremos. Quizás podamos aparentar ser pacientes, pero vendrá el día en que perderemos nuestra paciencia. Quizás podamos aparentar ser amables, pero vendrá el día en que nuestra rudeza es revelada. Quizás podamos aparentar ser humildes, pero vendrá el día en que el orgullo salga al descubierto en nosotros y caeremos. Quizás podamos obedecer la letra de la ley y aparentar por fuera para los demás que somos rectos, pero cuando estamos solos y nos enfrentamos con los secretos de nuestro corazón y de nuestra mente, descubrimos que el interior de la copa está lleno de suciedad.</p>
<p>	Al llamarnos a regresar a la Cruz, Dios nos está pidiendo que dejemos en el suelo nuestras vidas y adoptemos la Sabiduría de la muerte, entierro, resurrección, y ascensión para que podamos vivir como hijos e hijas dentro del Reino de Dios. Sin la Cruz no podemos ni entrar en el Reino ni vivir en el Espíritu, no importa cuán grandemente lo deseemos. Sin la Cruz no podemos saber lo que significa dar la otra mejilla, caminar otra milla, amar a nuestros enemigos, u orar por aquellos que nos persiguen. Sin la Cruz no podemos saber lo que es someternos a la voluntad de Dios, aceptar el sufrimiento, o descansar en Él. Sin la Cruz o podemos conocer lo que es la Resurrección.</p>
<p>	La religión busca reformar al hombre; la Cruz busca crucificarlo. La religión puede fallar en conseguir el resultado deseado, pero la Cruz nunca falla en lograr su propósito. La humanidad puede perseguir la moralidad, la virtud, la espiritualidad, e incluso desarrollar obras religiosas y buenas para evitar la muerte en la Cruz. Pero entonces no habrán heridas, cicatrices, ninguna evidencia de haber muerto alguna vez ni de haber sido levantados a la vida bajo Dios. O un ser humano nunca ha muerto, o bien ha muerto y ha sido levantado a la Vida. Tú no puedes falsificar una resurrección.</p>
<p>	La Cruz es el medio por el cual Dios nos reduce a Cristo, para que podamos ser levantados a una nueva Vida. Lo que no puede ser logrado por toda una vida de esfuerzo propio es logrado fácilmente en Dios a través de la Cruz. Podemos tomar muchos atajos a lo largo del camino e intentar escapar de lo inevitable, pero el día en que dejemos de luchar y aceptemos humildemente la Cruz encontraremos que todo es hecho por nosotros. De hecho, la muerte por crucifixión no puede ser hecha suicidándose. No podemos crucificarnos a nosotros mismos. El instrumento de nuestra muerte es escogido por nosotros, así como la manera en la que lo llevamos. El tiempo y la duración de la ejecución – todo eso es controlado por Otro. No hay nada que se pueda hacer, por lo que debemos someternos a la Mano Invisible y despojarnos a nosotros mismos completamente delante de Él.</p>
<p>Si vamos a seguir a Jesús, debemos tomar la Cruz diariamente, negarnos a nosotros mismos, y seguirlo (Lucas 9:23).</p>
<p><strong>La Cruz Es Sabiduría A Través de la Insensatez</strong></p>
<p>El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden;  en cambio,  para los que se salvan,  es decir,  para nosotros,  este mensaje es el poder de Dios (1 Corintios 1:18).</p>
<p>	Existe una sabiduría que viene de arriba. Esa sabiduría es contraria a la sabiduría que es terrenal. Nuestros pensamientos, razonamientos, argumentos, ideas y opiniones no tienen ningún valor a los ojos de Dios. Se nos manda a tener la mente de Cristo y a buscar la Sabiduría que viene de Dios.</p>
<p>	Humanamente hablando, la Cruz no tiene sentido. Si nos acercamos a Dios sólo con nuestras mentes entonces jamás lo conoceremos. Si estudiamos la Cruz para obtener una nueva enseñanza o doctrina, ella no nos dejará ningún tipo de huella en nosotros. De hecho, podemos memorizar los versículos apropiados de la Escritura, incluso enseñarle a otros lo que hemos aprendido, nunca experimentar su realidad. Cuán fácil y libremente podemos hablar acerca de morir al Ego, tomar la Cruz, y vivir la vida crucificada. Pero conocimiento sin experiencia es igual a nada. De hecho, el conocimiento sin experiencia solamente nos engaña llevándonos a pensar que estamos viviendo algo sólo porque somos capaces de repetir algunas cosas mentalmente. Eso no sirve para nada en cuanto a los asuntos espirituales.</p>
<p>	Debemos pedirle a Dios que nos vacíe de ideas y nociones preconcebidas y nos llene luego con Su Mente. Debemos renunciar a nuestra sabiduría y recibir Su Sabiduría. Su Sabiduría es la manera en que Él ve las cosas. Como las vemos nosotros es irrelevante, y nos llevará por un camino equivocado. Sus Caminos y Sus Pensamientos son más altos que nuestros caminos y nuestros pensamientos. La Cruz es el medio por el cual Dios busca destruir nuestra sabiduría terrenal y nuestra mente carnal. La Cruz, por lo tanto, es sabiduría a través de la insensatez.</p>
<p><strong>La Cruz es Ganar Perdiendo</strong></p>
<p>	Para acumular más, con frecuencia pensamos que se debe añadir a lo que ya tenemos. La Sabiduría de Dios nos enseña que para ganar, tú debes perder primero. Piensa en un niño que se rehúsa a dejar ir sus juguetes viejos y rotos para poder recibir unos nuevos de su papá. Para su mente él está perdiendo algo. Pero al dejarlos, perdiendo, él gana.</p>
<p>	Al igual que ese niño, nosotros tercamente nos rehusamos a soltar nuestras manos de nuestras posesiones espirituales. Tenazmente nos  aferramos a las cosas como un niño se aferraría a una colección de juguetes rotos. Nosotros atesoramos enseñanzas, experiencias, y buenas obras, señalándolas como prueba de que estamos equipados espiritualmente. Hasta que estemos dispuestos a abandonar nuestras “riquezas” no seremos capaces de recibir las verdaderas Riquezas de Cristo en nosotros. La Cruz demuestra que no ganamos al intentar obtener, sino al perder para ganar. No podemos recibir realmente de Dios hasta que hayamos aprendido a rendirle, a darle a Dios. Ése es el espíritu que llora, “No mi voluntad, sino la Tuya sea hecha” y “Padre, en Tus Manos encomiendo mi espíritu”.</p>
<p>	Esas palabras pueden ser dichas con facilidad, pero no podemos apreciarlas o experimentarlas realmente hasta que hayamos pasado a través de nuestras experiencias Getsemaní y nuestras experiencias Gólgota. Hasta que pasemos por ellas solamente estamos recitando unas palabras, pero no conocemos verdaderamente lo que significa rendirnos nosotros mismos a Dios, o estar totalmente consagrados y sometidos a Él. La Cruz nos prepara para recibir obligándonos primero a rendir, a entregar. Por lo tanto, la Cruz es ganancia a través de la pérdida.</p>
<p><strong>La Cruz es Poder a Través de la Debilidad</strong></p>
<p>Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios,  y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos (1 Corintios 1:27).</p>
<p>	Para el pensamiento natural, el poder y la debilidad son opuestos. Es decir, para tener poder, debemos eliminar la debilidad. La Sabiduría de Dios nos enseña de manera diferente. Esta Sabiduría nos die que las cosas débiles han sido elegidas para vencer a las cosas poderosas, y que el poder trabaja concurrentemente con la debilidad.</p>
<p>	La Cruz tiene el propósito de infligir dolor, debilitar y matar lentamente. Es la expresión última de la debilidad. La victima es desnudada y clavada a la madera por sus manos y sus pies. Su peso es soportado por sus piernas hasta que las mismas están demasiado cansadas para soportar. Cuando las piernas se rinden el peso entero es soportado por los brazos estirados (para acelerar el proceso las piernas a veces eran quebradas). La cavidad torácica es eventualmente desencajada de este trabajo y la indefensa víctima muere lentamente de asfixia mientras los pulmones colapsan.</p>
<p>	El crucificado difícilmente puede moverse, mucho menos luchar. Una vez que los clavos están en su sitio no existe manera de removerlos. Tú no puedes llevar nada contigo, y no te queda nada. No puedes ni acelerar ni enlentecer tu muerte. La vergüenza de tu desnudez está expuesta para que todos vean. Además del sufrimiento físico, el alma es despojada de su dignidad y orgullo. No hay escape.</p>
<p>	Dios desea darte poder, pero ese poder solamente viene a través de la debilidad. Cualquier poder que no se obtenga a través de la debilidad es ilegitimo, sin importar cuán espiritual aparente ser. El único poder legítimo le es concedido a aquellos que han sido hechos débiles. El poder nace de la debilidad. Muchos exudan cierta clase de “poder” pero no vemos la debilidad correspondiente. Por lo tanto, el poder solamente les da ocasión de jactarse. Para remediar esto, Dios ha ordenado que todo aquel que vaya a tener Su poder deba ser primero debilitado y vaciado – a esto le llamamos ser “quebrantado”. El propósito de la debilidad y el sufrimiento es abrirle la puerta a Su poder. El instrumento que Dios usa para debilitarnos es la Cruz. Por lo tanto, la Cruz es poder a través de la debilidad.</p>
<p><strong>La Cruz es Vida Mediante la Muerte</strong></p>
<p>He sido crucificado con Cristo,  y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí.  Lo que ahora vivo en el cuerpo,  lo vivo por la fe en el Hijo de Dios,  quien me amó y dio su vida por mí (Gal. 2:20a).</p>
<p>	No puede existir Vida de Resucitada sin una Muerte por Crucifixión. En al ámbito natural esperamos que para poder vivir debemos evitar a toda costa la muerte. Sin embargo, la Sabiduría de Dios nos enseña que la Vida es hallada al abrazar la Muerte – es decir, en la medida en que morimos a nosotros mismos y abrazamos la Cruz, somos hechos vivos en Cristo.</p>
<p>	Existe un principio de muerte que obra en nosotros. Tan pronto como nacemos, comenzamos a envejecer y a morir. De la misma manera, una muerte ordenada por Dios en la Cruz no es el fin, sino el comienzo. La Cruz opera la muerte en nosotros para que el Espíritu pueda operar Vida en nosotros. La Cruz mata aquello que necesita morir en nosotros, mientras que el Espíritu da Nueva Vida. La Cruz golpea y derriba, mientras que el Espíritu reconstruye. Sólo aquellos que han experimentado la Muerte pueden realmente ministrar Vida y hablar a hombres muertos.</p>
<p>	Ahora bien, si no hemos aprendido lo que es morir diariamente, no experimentaremos la Vida de Dios diariamente. En una palabra, yo estoy muerto; y sin embargo estoy viviendo. Soy crucificado, sin embargo estoy vivo. Por una parte estoy siendo debilitado hasta la muerte y soy impotente; por otra parte, vivo por el  poder de Dios y soy fortalecido con todo poder por Su Espíritu Quien vive en mí. En el momento en que dejo de experimentar la muerte, no obstante, en ese preciso momento dejo de experimentar la Vida, porque la Cruz es Vida por medio de muerte.</p>
<p><strong>El Propósito de los Tratos de Dios</strong></p>
<p>Te digo la verdad: cuando eras joven te vestías solo e ibas a donde querías. Pero cuando te vuelvas viejo estirarás tus manos y alguien más te va a vestir. Después te llevará a donde no quieras ir (Juan 21:18).</p>
<p>	A pesar de que la actitud de nuestro corazón debe ser la de un niño, Dios desea que lleguemos a ser hombres y mujeres maduros. Él desea que crezcamos espiritualmente. Para lograr esto Él nos permite enfrentarnos a muchas circunstancias desagradables y pruebas.</p>
<p>	Cuando somos jóvenes en el Señor hacemos lo que nos place. Encontramos mucho placer en servir al Señor de acuerdo a nuestra propia manera de pensar, y todo es ligero y sin preocupaciones. Vivimos una vida de sentir y de sensaciones. Somos movidos fácilmente por cómo nos sentimos. Si estamos felices, con gusto nos negamos a nosotros mismos y nos dedicamos al servicio. Pero cuando estamos tristes o tenemos problemas debido a nuestras circunstancias, nos sentimos como en un desierto. El Señor debe entonces estirarse y tomar a esa pequeña oveja y acercarla a Sí mismo de nuevo, y entonces nuestros sentimientos son restaurados y nuestra devoción es renovada con la misma intensidad anterior. Así son las cosas para los que son jóvenes: ellos se visten por sí mismos y van adonde desean ir.</p>
<p>	Pero cuando somos mayores en el Señor, la vida de fe comienza en la medida en que nos atamos de manos en rendición y le permitimos a Otro que nos vista y nos lleve adonde no queremos ir. Ya no nos vestimos nosotros mismos y vamos por nuestro propio camino. Ya no caminamos, sino que somos llevados. Ya no consideramos nuestros propios deseos. Ya no podemos actuar conforme a nuestra propia voluntad separados de la voluntad de Dios. En vez de eso, nos sometemos definitivamente a los tratos de Dios para con nosotros. Reconocemos al fin que hasta el momento hemos estado llenos de nosotros mismos: hablando muchas palabras añadidas a las que Dios nos ha dado, y haciendo muchas cosas aparte de las que Dios nos ha llamado a hacer. De la misma manera, vemos que frecuentemente hemos fallado en hablar y actuar en muchas ocasiones, simplemente porque nos hemos amado a nosotros mismos más de lo que amamos a Dios.</p>
<p>	Esa transición entre una vida de “sentir” y una vida de fe, de ser gobernados por el yo a ser gobernados por el Espíritu, no sucede en unos pocos días. ¿Qué diferencia la experiencia del joven de la experiencia del viejo? ¿Qué es lo que lleva a esa madurez? ¿Cómo se logra ese crecimiento? Al hablarle a Pedro, el Señor le está diciendo por cual tipo de muerte él va a glorificar a Dios (v.19). Sabemos que Pedro fue eventualmente crucificado de cabeza y murió como mártir. Pero la Cruz diaria de la auto-negación que Pedro llevó fue el medio por el que dios fue capaz de subyugar su naturaleza salvaje y transformarlo en un hombre de fe. Él fue un sacrificio viviente. La cruz física sobre la que él murió fue un testimonio de que él ya había dado su vida un millón de veces antes de ese acto final.</p>
<p>	La muerte que Dios realmente busca en nosotros no es entregar nuestra vida física en un futuro, sino el entregar momento a momento nuestro ego. No es la muerte de mártir, que es un acto de una sola vez; es el morir diariamente y vivir para Dios lo que le da mayor gloria a Él. De hecho, aquellos que no se han negado a sí mismos en los asuntos aparentemente insignificantes del diario vivir encuentran difícil, sino imposible, entregar su vida física si les es requerido.</p>
<p>	Dios nos está llamando a convertirnos en tontos para ser sabios; a rendirlo todo para tenerlo todo; a volvernos débiles para hacernos fuertes; a regresar a la Cruz y morir para que podamos vivir. En estas páginas esperamos comunicar este urgente llamado. Hoy, pidamos a Dios que apure esto en nuestros corazones, y que garantice que nos volvamos Gente de la Cruz, experimentando la Muerte del Señor para que podamos tener la Vida del Señor. Determinemos en nuestros corazones desde ahora en adelante no conocer nada, sino a Cristo y a Él crucificado; porque “un discípulo no está por encima de su maestro, sino que cada quien cuando está completamente entrenado será como su maestro” (Lucas 6:40).</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/de-regreso-a-la-cruz">De Regreso a la Cruz</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El Ave Cantora Y La Flor</title>
		<link>https://theschoolofchrist.org/el-ave-cantora-y-la-flor</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chip Brogden]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Sep 2010 14:40:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espanol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://theschoolofchrist.org/?p=4006</guid>

					<description><![CDATA[<p>(traducción de Miguel Gonzalez) En una tierra no muy lejana vivía una pájara cantora. Por su apariencia exterior, esta ave cantora no era diferente de las demás. Tenía plumas azules, el pecho blanco, y una cola amarilla. ¡Pero ella tenía además un don especial! Su don fue descubierto un día de manera accidental. Ella disfrutaba [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/el-ave-cantora-y-la-flor">El Ave Cantora Y La Flor</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>(traducción de Miguel Gonzalez)</p>
<p>En una tierra no muy lejana vivía una pájara cantora. Por su apariencia exterior, esta ave cantora no era diferente de las demás. Tenía plumas azules, el pecho blanco, y una cola amarilla. ¡Pero ella tenía además un don especial!</p>
<p>Su don fue descubierto un día de manera accidental. Ella disfrutaba cantándole al Señor y adorándole en todo momento. Era su costumbre levantarse temprano para ver el amanecer y pasar un tiempo adorando al Señor. Ella hacía esto cada mañana desde que era una pichoncita.</p>
<p>Su canto llegó inusualmente lejos una mañana. Su vecino, la ardilla, estaba sentado en su pequeña silla reclinable con una taza de té, leyendo el periódico, ¡cuando de repente esta magnífica canción se dejó escuchar a través de la ventana! “¡Tengo que saber de dónde proviene esto!” exclamó él. Saltando de su silla, corrió hacia fuera al campo, buscando la fuente de esta hermosa música.</p>
<p>Además, en el mismo momento, una cierva paseaba en el bosque y escuchó la misma dulce melodía. ¡Qué canto!, exclamó ella. “Me preguntó de ¿dónde vendrá?” y ella también, comenzó a buscar de dónde venía esa música.</p>
<p>El ave cantora, por supuesto, era ajena a la emoción que ella estaba generando. Ella permanecía sumergida en su adoración cuando de repente la ardilla llegó al sitio, seguida por la venada – ¡y casi una docena de animales!</p>
<p>“¿Dónde aprendiste a cantar de esa manera?” le preguntaron todos con gran admiración.</p>
<p>El ave cantora se encogió de hombros. “Yo siempre canto así cuando quiero darle alabanza al Señor. Espero no haberlos molestado”.</p>
<p>“¿Molestarnos?” respondió la cierva. “¡Pero si pensamos que es maravilloso! Es muy estimulante escuchar un canto tan hermoso en la mañana. ¡Tú de veras tienes un don!</p>
<p>“¿Lo tengo?” respondió el ave cantora.</p>
<p>“¡Por supuesto!” dijo la ardilla. “Dios te bendijo para bendecir a otros, y no deberías permitir que ese don se desperdicie. ¡Tú tienes un llamado especial!” y los demás animales estuvieron de acuerdo.</p>
<p>“Yo no quiero desperdiciar mi don”, respondió el ave. “¿Qué debo hacer?”</p>
<p>“Ven con nosotros al servicio de la iglesia hoy por la mañana”, dijo la cierva. “¡Le hablaré al pastor acerca de ti y él te dejará cantar para la congregación!”</p>
<p>El ave cantora no estaba segura de qué hacer con toda esta atención que estaba recibiendo, pero ella no quería malgastar su don, y ciertamente quería bendecir a otros con lo que ella había sido bendecida. Así que ella accedió a ir.</p>
<p><center>* * * </center></p>
<p>	Por supuesto que la congregación de los animales fue bendecida por el canto del ave cantora, y ella era una bendición tal que fue invitada a cantar todos los domingos por la mañana. El pequeño grupo comenzó a crecer como resultado de la hermosa voz del ave cantora. En muy poco tiempo el ave cantora se convirtió en la líder de alabanza. No solamente era la responsable por seleccionar la música y liderar el servicio de adoración, sino que además debía conducir el ensayo del coro dos veces a la semana e impartir clases de vocalización a la hija del pastor (el cuervo) para que así ella pudiese algún día cantar tan bien como lo hacía el ave cantora.</p>
<p>	Un domingo por la mañana llegó un grupo de águilas, escucharon al ave cantora, y la observaron detenidamente. Después del servicio, ¡las águilas se reunieron alrededor del ave cantora y comenzaron a profetizar! “El Señor te dice que tienes una unción especial, ¡y que Él te dará un ministerio internacional!” Como era de esperarse, el ave cantora estaba muy emocionada con todo eso, pues ella quería utilizar su don y quería ser una bendición. Otro miembro de la iglesia, el zorro, le ofreció grabar su música y ponerla en un CD. “De esa manera”, le explicó, “podrás alcanzar a más animales y sedr una bendición para las criaturas de Dios por todo el mundo. ¡Eso es lo que el Señor quería decir cuando dijo que Él te estaba dando un ministerio internacional!”</p>
<p>	Mucho antes de que el CD saliera a la venta, el zorro ya lo había promocionado alrededor del mundo. Las órdenes de compra comenzaron a llegar, y todo el mundo decía que estaba siendo bendecido por la música del ave cantora. ¡Luego siguieron las invitaciones! “¿Está disponible el ave cantora para venir a nuestra iglesia?” Todo el mundo quería su propio espectáculo en vivo, y el zorro se encargó de todo.</p>
<p>	“¡Felicidades!” le dijo el zorro al ave cantora. “Tienes la agenda llena de ministraciones todas las semanas de aquí a los próximos dos años, y tus CD están en las discotiendas en todo el mundo. ¡Ahora puedes estar en el ministerio a tiempo completo. El Señor realmente te ha bendecido!”</p>
<p>	Así que el ave cantora tomó su itinerario de manos del zorro y comenzó a viajar por todo el mundo para satisfacer las exigencias de su agenda ministerial de tiempo completo. Incluso el zorro le hizo una mochila especial para que ella pudiera llevar con ella todos sus CD y su material del ministerio y de esa manera recaudar dinero para su ministerio.</p>
<p>	El ave cantora cantó en servicios de iglesia, en reuniones, convenciones y conciertos. Ella realmente disfrutaba reunirse con todos los demás animales, y aún disfrutaba cantar. Pero estaba comenzando a sentirse algo cansada de estar todo el tiempo batiendo sus alas para ir de un evento ministerial a otro, y su voz pareció comenzar a perder algo de su anterior fortaleza y pureza por utilizarla todo el tiempo, pero ella aceptó eso como parte de lo que significaba cumplir con el llamado de su vida. Además, nadie parecía notarlo. Todo el mundo la tenía en gran estima, la amaba, y quería estar cerca de ella.</p>
<p><center>* * * </center></p>
<p>	Pasó el tiempo, y el ave cantora se hizo más y más popular. Tenía un edificio para su ministerio, un equipo ministerial, y compañeros de ministerio por todo el mundo. Su nuevo CD estaba próximo a salir, y todo el mundo lo esperaba con gran anticipación. Ella era un ave cantora muy ocupada, volando por todos la dos para mantenerse cumpliendo con su agitado ministerio, pero tener que llevar con ella todos esos CDs y recursos ministeriales sobre su espalda era una carga constante, y ella se cansaba con facilidad.</p>
<p>	Un día estaba viajando a su siguiente compromiso para cantar y se halló a sí misma sobrevolando un cañon en medio de la nada. Agotada de tanto volar, decidió que ese sería un buen lugar para detenerse y descansar sus alas un rato. ¡Lejos allá abajo miró un preciosa flor de una belleza indescriptible! Así que descendió en círculos alrededor de la flor y aterrizó muy cerca de ella.</p>
<p>	¡Era una flor muy hermosa flor! Tenía pétalos redondeados de muchos colores – amarillos, azules, rosa, y blancos – y hojas doradas. Ella nunca había visto nada parecido en todos sus viajes alrededor del mundo. ¡Y su fragancia! Nada que hubiera olido se parecía, y éste era por mucho el mejor perfume que jamás había olido. Y sim embargo allí estaba ella, creciendo en una grieta en el fondo del suelo de un cañon rocoso, ¡en medio de la nada!</p>
<p>	“¡Hola pequeña flor!” dijo el ave cantora. “Estaba volando por encima de este lugar y admirando tu belleza, así que pensé que podría visitarte por un momento. Ciertamente eres la flor más hermosa que he visto jamás, y pienso que no existe en todo el mundo una flor como tu”.</p>
<p>	“El Señor ha sido muy bueno conmigo”, respondió la flor agradablemente. “¿Quién eres tú, y hacia donde vas?”</p>
<p>	“Soy la Reverenda Ave cantora y voy en camino a inistrar en una reunión al otro lado de este cañon. ¿Quizás has escuchado alguno de mis CDs, o me has visto en televisión?”</p>
<p>	“No no lo creo”, dijo la flor. “Estoy bastante sola aquí en el cañon, y no tengo mucho contacto con el resto del mundo. Como puedes ver, no tengo alas que puedan llevarme a cualquier lugar”.</p>
<p>	“Eso es una lástima”, dijo el ave cantora. “Pues eres una flor tan hermosa, y despides tan agradable aroma. El Señor te ha bendecido para ser de bendición, ¡y no obstante tus dones no han sido utilizados como deberían! ¿Por qué no vienes conmigo a la iglesia, para que los demás animales puedan ver tu belleza y disfrutar de tu fragancia?”</p>
<p>	“Oh no, eso no sucederá jamás”, dijo la flor, “pues eso sólo me distraería de mi propio ministerio”.</p>
<p>	“¿Así que tú estás en el ministerio? ¿A qué denominación perteneces?” preguntó el ave cantora.</p>
<p>	La flor se rió. “Yo no estoy en ninguna denominación”.</p>
<p>	“¿y en donde te congregas?”</p>
<p>	“Oh, tampoco estoy involucrada con ninguna iglesia”.</p>
<p>	“¿Has sacado algunos libros o grabaciones?”</p>
<p>	“¡Por Dios, no!” se rió nuevamente la flor.</p>
<p>	“¿Entonces qué clase de ministerio tienes? ¿Estás en el ministerio a tiempo completo, como yo?, preguntó el ave cantora.</p>
<p>	“Oh si, es un ministerio a tiempo completo”, respondió la flor.</p>
<p>	“Pero tú estás aquí en el desierto, sola. No hay iglesias, ni nadie con quien reunirse. ¿Cómo puedes estar en el ministerio a tiempo completo? Parece como un total desperdicio”.</p>
<p>	“Ah, pero en eso estás equivocada”, explicó la flor. “¡Tú ves tu ministerio como algo para los demás animales, pero mi ministerio es para el Mismo Señor! Él me ha plantado aquí en el desierto, escondida del resto del mundo. Tú crees que es un desperdicio, ya que nadie puede verme u olerme. ¡Pero Él puede verme! Y la medida de mi fruto no es lo que soy para otros seres, sino lo que soy para Él”.</p>
<p>	El ave cantora estuvo en silencio durante un buen tiempo. Finalmente dijo, “criaturas por todo el mundo están siendo bendecidas y animadas por mi música. ¡Quizás tú has sido llamada para ministrar al Señor, pero yo he sido llamada para ministrar a los demás animales!”</p>
<p>	“¿Quién te dijo que has sido llamada a ministrar a los demás animales?” preguntó la flor.</p>
<p>	“¡El Señor!”</p>
<p>	“¿En serio?”, preguntó la flor.</p>
<p>	El ave cantora pensó en lo que la ardilla le dijo aquel día, y en lo que le dijo la cierva, y en lo que las águilas dijeron, en lo que el zorro había dicho, y en lo que los demás animales dijeron. “Bueno…casi todo el que me ha escuchado cantar me ha dicho que el Señor me ha dado un don específico, un llamado especial, y un ministerio especial”.</p>
<p>	“Sí”, admitió la flor. “Pero todas las criaturas de Dios tienen un don especial, un llamado especial, y un ministerio especial. ¿Quién te dijo que tu don, tu llamado, y tu ministerio son para los demás animales?”.</p>
<p>	“Supongo que los demás animales”.</p>
<p>	“Naturalmente”, continuó la flor. “¡Espera ¿Qué es esa mochila inmensa que tienes en la espalda?”</p>
<p>	“Ah, ese es mi bolso de CDs de música y recursos ministeriales. Los llevo adondequiera que voy, pues de esa manera es que mi ministerio de tiempo completo se sostiene”.</p>
<p>	“Se ve bastante pesado”, observó la flor.</p>
<p>	“¡Créeme, lo es! Dijo el ave cantora. Pero es parte de estar en el ministerio”.</p>
<p>	“Para tu ministerio, quizás”, dijo la flor. “¡no es parte de mi ministerio!” ministrar al Señor no es para nada una carga” (el ave cantora envidiaba en secreto a la flor, pero no se permitió admitirlo).</p>
<p>	“Suena bien”, dijo el ave cantora. “Pero no estoy segura de que yo sepa cómo ministrar al Señor”.</p>
<p>	“¿Recuerdas cuando solías cantar alabanzas al Señor en secreto cada mañana, y lo adorabas solamente por Quien Él es, sin ningún tipo de agendas o visión o plan o multitud o seres a quienes ministrar? ¿Recuerdas cuando simplemente cantabas las canciones que Él te daba, y todo quedaba sólo entre tú y Él?” preguntó la flor.</p>
<p>	“Si”.</p>
<p>	“¡Tú estabas ministrando al Señor! ¿Y cuál era tu recompensa, cunado nadie podía escucharte cantar, y simplemente le cantabas a Él?”</p>
<p>	El ave cantora pensó. “No obtenía ninguna recompensa, ni reconocimiento, ni aplauso. Así que supongo que la única recompensa que obtenía era…Él?”</p>
<p>	“Exacto”, sonrió la flor. “Cuando ministramos al Señor entonces el Señor se convierte en nuestra recompensa. Así que la pregunta es: ¿Jesús es suficiente para ti? ¿O la obra del Señor es más importante para ti que el Señor de la obra?”</p>
<p>	Entonces el ave cantora tuvo que admitir que ella nunca tenía tiempo para simplemente cantarle al Señor de la manera en que solía hacerlo. Con todos sus viajes y presentaciones muy rara vez se tomaba el tiempo de sencillamente ministrar al Señor, de la manera que ella lo hacía antes de que alguien conociera cuán grande don tenía. Ahora el ministerio se había vuelto tan grande que el Mismísimo Señor había sido desplazado.</p>
<p>	“Ahora lo veo”, admitió finalmente el ave. “Me metí en el ministerio, pero extravié mi llamado”.</p>
<p>	“Eso es lo que sucede usualmente”, dijo la flor.</p>
<p>	El ave cantora y la flor se sentaron juntas en silencio durante largo rato.</p>
<p>	“Así que, ¿qué vas a hacer ahora? Susurró la flor.</p>
<p>	“Pues regresar al principio”, dijo la flor. “El Señor está esperando encontrarse contigo allí”.</p>
<p>	El ave cantora y la flor se abrazaron, y el ave cantora voló de regreso a su nido, dejando atrás la carga de su ministerio allá en el piso de aquel cañon. Y desde ese día en adelante el ave cantora se dedicó por entero a ministrar al Señor, como solía hacerlo al principio. Y el Señor le dio algunas hermosas canciones nuevas para cantarle…sólo a Él.</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/el-ave-cantora-y-la-flor">El Ave Cantora Y La Flor</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El Llamado de la Cruz</title>
		<link>https://theschoolofchrist.org/el-llamado-de-la-cruz</link>
					<comments>https://theschoolofchrist.org/el-llamado-de-la-cruz#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chip Brogden]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 12:33:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espanol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://theschoolofchrist.org/?p=4043</guid>

					<description><![CDATA[<p>(traducción de Miguel Gonzalez) “Cualquiera que no tome su cruz y me siga no es digno de mí” (Mat. 10:38) . ¿Eres tú digno (a) del Señor Jesucristo? Escucha lo que el Señor está diciendo aquí. “Si no tomas tu Cruz y me sigues, tú no me mereces”. No se trata meramente de una pregunta [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/el-llamado-de-la-cruz">El Llamado de la Cruz</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>(traducción de Miguel Gonzalez)</p>
<p><i>“Cualquiera que no tome su cruz y me siga no es digno de mí”  (Mat. 10:38) .</i></p>
<p>¿Eres tú digno (a) del Señor Jesucristo? Escucha lo que el Señor está diciendo aquí. “Si no tomas tu Cruz y me sigues, tú no me mereces”. No se trata meramente de una pregunta sobre si vamos o no vamos a seguir a Cristo. Lo crucial del asunto es: ¿hemos tomado la Cruz? Existe un orden para este llamado de hacerse discípulos de Jesucristo. Primero debemos tomar nuestra Cruz y sólo entonces podemos ir en pos de Él. No es “Primero síganme, y luego tomen su Cruz”. Tomar tu Cruz es el primer paso.</p>
<p>Nuestra aceptación o toma de la Cruz es básica para nuestro seguir a Cristo; no es algo a lo que estamos llamados a hacer luego de muchos años. La llamada “vida cristiana profunda” no es otra cosa sino la vida cristiana normal. Cualquier cosa menos que eso es anormal. No existe mayor profundidad para la vida del cristiano sino lo que Dios espera de todos nosotros desde el mismo comienzo. Si vamos a “profundizar” de alguna manera es solo porque hemos sido superficiales hasta ahora. Debemos tomar nuestra Cruz y seguir a Jesús.</p>
<p>Si yo voy a tomar la Cruz eso no solamente significa que estoy dispuesto (a) a morir, sino que significa de hecho mi muerte. La Cruz no es teórica, es muy real. Estar dispuestos a morir es algo bueno, pero morir realmente y luego volver a vivir es mejor. Tomar la Cruz hoy es aceptar la sentencia de muerte hoy. Es el comienzo del fin de mi vida. La Cruz no es algo que me debilita, es algo que me mata. Algunas personas creen todo está bien porque están dispuestas a morir por causa de su fe. Eso no es suficientemente bueno para Jesucristo. Muchos activistas religiosos radicales se sujetan explosivos al cuerpo y matan gente inocente y destruyen edificios por causa de su fe. Está claro que ellos están engañados por un falso sentido del deber – y sin embargo ellos tienen una devoción mayor a su religión que sus contrapartes cristianos a su Señor. La fe no es seguir a Cristo y luego morir, sino morir primero y entonces seguir a Cristo. En este punto las exigencias de Cristo superan con mucho a las de otras religiones. Cristo nos propone morir, y luego seguir.</p>
<p>Algunos dirán: “Yo estoy dispuesto (a) a morir ahora que lo he seguido”. La persona que conoce la Cruz dice: “Ahora estoy listo para seguirlo ya que he muerto”. ¿Por qué esto es tan importante? Porque Jesús sabe que ningún ser humano está calificado para seguirlo a menos que haya muerto primero. Jesús sabe que un ser humano no puede vivir hasta que ha muerto y ha sido levantado a La Vida. Por lo tanto Él nos pide que muramos, para que Él pueda levantarnos de la muerte por Su Espíritu viviendo en nosotros y entonces Él nos pondrá inmediatamente sobre la senda correcta.</p>
<p><b>Una Experiencia Común</b></p>
<p>¿Cuál es la experiencia de muchos cristianos? Se les ha enseñado a acercarse al Señor tal cual son, y permitirle que los salve. Entonces se les instruye para que lean la Biblia, oren, asistan a servicios eclesiales, paguen sus diezmos, y testifiquen de Cristo. Pero para su gran sorpresa, es más difícil para ellos evitar el pecado. Incluso luego de muchos años de activismo fiel no pocos aún luchan con los mismos pecados detestables. O, incluso si son capaces de dejar a un lado los pecados exteriores a fuerza de voluntad o presión de grupo, son evidentemente impotentes de vencer su propia condición interna.</p>
<p>Orgullo, chisme, celos, auto-justificación, intolerancia – muchos santos luchan con estas cosas por muchos años después de comenzar a seguir al Señor, incluso habiendo expulsado sus vicios más “físicos”. Y si echamos un vistazo lo suficientemente cercano encontraremos a veces que incluso estos obvios “pecados de la carne” todavía están presentes, con frecuencia contra su voluntad y a pesar de muchos intentos por abandonar sus deseos. Sin embargo no pueden vencerlos. En una palabra, a pesar de algunos cambios positivos, la vida del cristiano con frecuencia es una experiencia de muchas subidas y bajadas – unas pocas victorias esparcidas en medio de muchas derrotas, un ciclo de intentar, fallar e intentar nuevamente; luchando continuamente en contra del pecado.</p>
<p>Si se busca consejería, al cristiano en esa situación básicamente se le dice que se ciña los lomos una vez más y que redoble sus esfuerzos en oración, estudio de la Biblia, y asistencia a la iglesia. Un nuevo libro le promete darle el secreto de la vida cristiana, y él lee el tal libro con avidez y lo pone en práctica al menos en parte para bien, pero eso también falla en proveerle una solución definitiva a su condición crónica. O puede que se trate de una nueva enseñanza en audio, o una nueva iglesia. O quizás un nuevo énfasis en una enseñanza particular, involucrarse en la guerra espiritual, la oración, o en la alabanza. Si se cree que el ayuno es la respuesta, entonces se hará ayuno, pero no con resultados duraderos. Incluso puede que escuche el mensaje de negarse a sí mismo y diga amén a ello. Resuelve morir y negarse a sí mismo (a). Pero mientras más intenta morir, se convierte en alguien más vivo.</p>
<p>Durante muchos años esa fue mi propia experiencia. Oré por primera vez al Señor a los ocho años de edad, y luego busqué vivir una vida cristiana por mi propio esfuerzo. Recuerdo que cuando yo era sólo un chico de trece años de edad, me determiné a ir a la escuela y vivir sin pecar por un día entero. Se podría pensar que una tarea tal era algo comparativamente sencillo para un muchacho, ¡pero me encontré pecando casi antes de que comenzara en la escuela ese día! Mis pensamientos, mis palabras, mis acciones, todo se levantaba en mi contra para condenarme. Al final del día sólo me quedaba orar por perdón y resolver hacerlo mejor mañana. Sin embargo me encontraba nuevamente con el fracaso. Justo cuando estaba convencido de que la victoria sería mía, fallaba – ¡y ni siquiera eran las 9:00 de la mañana! Para la hora del almuerzo yo me había rendido, y para la tarde estaba nuevamente confesando mis pecados y resolviendo hacerlo mejor al día siguiente. A través de los años he aconsejado y orado por suficientes cristianos como para saber que mi experiencia no es única ni inusual, y es común para los santos de todas las épocas y trasfondos.</p>
<p>¿Cuál es el problema aquí? Simplemente este: intentamos seguir antes de haber muerto. Es desafortunado que luego de muchos años de servicio el Señor aún tenga que llamarnos de regreso a la Cruz, y sin embargo allí es precisamente donde debimos de haber comenzado.</p>
<p>A pesar de que necesitamos animar a las personas a venir tal cual son y confiar en el Señor para su salvación, también debemos enseñarles que deben calcular el costo y tomar la Cruz; ¡de otra manera ellos no son dignos de Jesús! Dios no puede llenarnos hasta que nos vacíe. La Cruz es donde somos vaciados para que Él nos pueda llenar. Desafortunadamente, la salvación como es predicada hoy en día no trae como resultado muerte, sino “debilitamiento”. Tenemos una alegría extática y una “experiencia cercana a la muerte” de una rendición parcial, de “muestra médica”, pero no es una muerte auténtica. El o la convertida simplemente cambia su conducta, llora unas cuantas lágrimas, y sin embargo aún vive. Comienza a seguir al Señor y a llenar su vida con actividad religiosa, pero sus muchas fallas y deficiencias prueban que algo le falta a su experiencia.</p>
<p>¿Qué le falta? Esa persona conoce la cruz sólo como algo sobre lo que Jesús murió por él o ella. La cruz no representa su propia muerte, sino sólo la muerte del Señor. La cruz es presentada con frecuencia sólo como el medio de expiación y perdón de pecados. Pocos se dan cuenta de que es también el medio por el cual entramos, así como también vivimos, la vida cristiana.</p>
<p><b>Seguir a Cristo versus Tomar La Cruz</b></p>
<p>	Pueda Dios darnos visión espiritual para ver a las multitudes que declaran seguir a Cristo hoy en día. Si tomáramos uno de estos seguidores de entre la multitud y le preguntásemos si realmente está siguiendo al Señor, probablemente nos diría que sí. Si le preguntásemos cómo sabe que está siguiendo a Cristo, puede que nos indique un punto en el tiempo cuando hizo una oración de arrepentimiento y recibió a Cristo. O nos podría hablar acerca de la iglesia a la cual asiste, o de su conocimiento de las cosas espirituales, o de su ministerio particular. Es algo interesante que si bien la mayoría de los cristianos saben que no son salvos por medio de las obras, cuando se les presiona inequívocamente señalan sus obras como prueba de que ellos realmente están siguiendo al Señor.</p>
<p>Ciertamente nos queremos desanimar a nadie para que abandone sus actividades espirituales. Sin embargo mantenemos que es posible seguir a Cristo y sin embargo no ser dignos de Él. Tampoco estoy interesado en la habilidad de alguien para enseñar las Escrituras, asistir fielmente a los servicios de la iglesia, dar testimonio a los extraños, construir iglesias o mostrar cualquier otra “evidencia” externa de que sigue a Cristo. A pesar de ser bien intencionados, yo sólo quiero saber: ¿has tomado la Cruz? ¿Has muerto? Si vas a la Cruz y mueres, entonces hay esperanza para ti. De otra manera tú eres solamente otra persona religiosa.</p>
<p>Las personas harán lo que sea para salvarse de la muerte en la Cruz – si es necesario, incluso irán tras un estilo de vida religioso, moral, ético y espiritual – siempre y cuando vean un beneficio en ello. Ellos no entienden que Cristo no aceptará a aquellos que lo siguen a menos que tomen primero su Cruz.</p>
<p>Incluso el término “nacido de nuevo” implica una muerte, y un renacimiento. ¿Ha sido esa tu experiencia, o es sólo un eufemismo para significar “ponerse religioso”? ¡Algunos declaran haber tenido una experiencia de nuevo nacimiento cuando resulta claro que no han muerto para nada! Ellos han recibido algo de enseñanza, hicieron una oración, limpiaron su vida hasta cierto punto, e incluso realizan algunas obras buenas. Pero cualquier persona puede convertirse en alguien religioso y comprometerse en mejorar. Cuando se habla con tales personas tú esperas tocar al Señor a través de ellas, pero regresas con un sentido de que las tocaste a ellas, y no al Señor que ellos proclaman representar. Ellas están “vivas” y su propia vida te lleva a preguntarte su la Vida de Cristo podrá encontrarse en algún rincón de su alma. Parece haber muy poco espacio para Cristo porque el Ego permanece entronizado, incluso en medio de una montaña de obras y ministerio aparentemente espiritual. Esto explica por qué muchos dirán honestamente al Señor que han hecho muchas obras justas en Su Nombre, pero por todo eso Él replica: “apártense de Mí; Yo no los conozco”. ¿Cómo puede ser esto posible?</p>
<p>Cristo no nos llama a limpiar nuestra vida, sino a rendir nuestra vida. Así que el asunto no es si tú eres uno entre las multitudes que siguen a Cristo, sino más bien, ¿has tomado tú la Cruz? Pues este es el inicio de seguir a Cristo.</p>
<p><b>No yo, sino Cristo</b></p>
<p>¿Qué es la vida cristiana? Es yo en Cristo, y es Cristo en mí y a través de mí, haciendo lo que yo no puedo hacer por mí mismo. “He sido crucificado con Cristo. Ya no soy yo el que vive, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gal. 2:20a). Este es el secreto de la vida cristiana. No se trata de ceñirse los lomos y luchar para hacerlo mejor – es darse cuenta de que no podemos, y dejar de hacerlo, confiar en Él para hacer lo que no podemos. Nuestro problema es que pensamos que podemos hacerlo. Escasamente nos damos cuenta de que no podemos salvarnos a nosotros mismos, así que confiamos en el Señor para eso; pero en todo lo demás le pedimos al Señor que nos ayude a hacerlo por nosotros mismos.</p>
<p>Imagina la tontería de decirle al Señor: “Por favor ayúdame a salvarme a mí mismo. Trabajaré duramente y haré lo mejor que pueda. Oraré para que Tú me fortalezcas”. Si escuchas a alguien orando de esta manera, de seguro le explicarás que a pesar de que puede estar orando con un corazón sincero, está orando ignorantemente. Porque no somos salvos por confiar en que Cristo nos ayudará a salvarnos nosotros mismos, sino dejando de confiar en que nos podemos salvar a nosotros mismos y confiando en Él para que haga lo que nosotros no podemos. Una vez que entendemos que esto es por gracia, y no por obras, no hay nada más que hacer sino levantar nuestras manos al cielo y decir: “¡Señor Jesús, no puedo salvarme yo solo – confío en Ti para eso! ¡Recibo el regalo de Dios! ¡Gracias por salvarme!” orar para recibir la ayuda para esto se convierte en adoración a Dios porque ya ha sido hecho.</p>
<p>¿Pero qué ocurre luego? Seguimos adelante e intentamos poner en práctica las enseñanzas de Cristo con nuestra fuerza humana, nuestra fuerza de voluntad, y nuestras resoluciones. Eso no es cristianismo, eso es religión. Jesús no vino a decirnos meramente cómo vivir, ni siquiera a mostrarnos como vivir. Él vino para ser nuestra Vida. Yo vivo en unión con Él, y Él vive en unión conmigo. El Maestro es uno con el discípulo. ¿Dónde y cuándo se volvieron uno? En la Cruz. Eso es precisamente lo que nos dice Gálatas 2:20. Y por favor nota que el versículo comienza con: “Yo he sido crucificado con Cristo”. Por favor no te pierdas esto. No podemos ser levantados con Él a menos que seamos crucificados con Él. Yo estoy muriendo para que Cristo viva en mí. Yo acepto la sentencia de Muerte para poder tener Su vida en lugar de la mía. Ya no soy yo el que vive, sino Cristo es Quien vive en mí. En otras palabras, una vida así es algo que está completamente fuera de mí, totalmente fuera de mi alcance.</p>
<p>Verás, el problema no es mi impaciencia, mi ingratitud, mi pereza o mi orgullo. Esos no son sino síntomas del problema, pero la manera en que esto se toma comúnmente es que se tratan los síntomas y se deja de lado el verdadero problema – la condición que origina los síntomas. O para ponerlo de otra forma, podamos algunas hojas del árbol, pero el árbol permanece allí plantado.</p>
<p>El problema no es lo que hago, ¡sino lo que soy! Yo puedo ser capaz de cambiar mi conducta, pero no puedo cambiar quien soy. ¡El verdadero progreso ocurre cuando admito que yo soy el problema y le pido a Dios que ponga el hacha en la raíz! Tal fue la predicación de Juan el Bautista: “incluso ahora el hacha está puesta en la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y echado en el fuego” (Mateo 3:10). Jesús porta el hacha, y la raíz es aquello que me lleva a aceptar esas solicitudes de pecar – el Yo. Cortar el fruto malo no tiene sentido. Tan pronto como me deshago de uno, brotan tres más. Cuando me deshago de esos tres, brotan diez más.</p>
<p>Pon el hacha en la raíz y el problema del fruto se resuelve. Por al pecador a morir y el problema de sus pecados está resuelto. Que podamos ver que el mayor enemigo no está “allá afuera” en algún lado, sino justo aquí, dentro de nosotros. Como alguien ha dicho, hemos visto al enemigo, y somos nosotros. Así, la Cruz no busca reformarnos, sino transformarnos por medio de la muerte y la resurrección. Dios no cura removiéndonos de la ecuación. Nuestra vieja vida el cortada y una nueva Semilla comienza a echar raíces y a producir fruto espiritual.</p>
<p>¿Cómo vivimos la vida cristiana? Comienza con el acto de tomar la Cruz. Luego, y sólo luego de eso, podemos seguir; pues cuando dejamos de hacer nosotros, Él comienza a hacer. No podemos quedarnos con nuestra vida y tener Su Vida. ¿Cuál de las dos quieres? No puedes quedarte con la de Él y mantener la tuya también. Pero eso es exactamente lo que el ser humano quiere. Ellos quieren ir al cielo, pero también quieren hacer como les plazca sobre la tierra. Quieren las bendiciones de Dios, pero no quieren sacrificar mucho. Quieren reinar con Él, pero no quieren sufrir con Él. Quieren seguir Su voluntad, pero solamente cuando está de acuerdo con sus propias voluntades, de otra manera los verás luchar como gigantes y llorar lágrimas de auto-compasión. Con gusto aceptarán mensajes que hablen del poder, de las bendiciones, la vida eterna, y los dones espirituales; pero rechazarán los llamados a la auto-negación, a la sumisión, a rendirse y a la santificación. Ellos ven la vida cristiana como una comida buffet en la que ellos pueden escoger lo que quieran tomar. Permanecen en total control de sus propias vidas y Cristo está allí para brindarles asistencia en cuanto lo pidan si ellos se meten en problemas. Por lo demás ellos hacen como le place y siguen sus propios pensamientos, trazando sus propio sendero fácil en algún lugar cercano a, aunque no exactamente por, la Senda Estrecha. Esto tiene mucho que ver con las derrotas y fallas que sufren mientras luchan por ser “buenos cristianos”.</p>
<p>Por favor entiende que Cristo no está allí para ayudarte a convertirte en una mejor persona, sino para hacerte alguien tan débil y tan enfermo (a) de ti mismo (a) que no puedas hacer nada sino confiar en Él para hacer lo que te has dado cuenta que no puede hacer. No importa si ese algo “que no podemos hacer” es salvarnos a nosotros mismos, controlar nuestro temperamento, mantenernos en buenas relaciones con otros, criar a nuestros hijos, o vencer algún hábito negativo. El camino es el mismo. Luego de muchos intentos y fallas al fin nos damos cuenta de que no podemos, así que nos arrojamos sobre la misericordia de Dios y confiamos en Él para que Él haga lo que nosotros no podemos. Así como la salvación en nuestra a través de la fe por gracia, y no a través de nosotros mismos, así es vivir la vida cristiana.</p>
<p>La diferencia entre un cristiano derrotado y uno victorioso es simplemente ésta: el primero vive por su propio poder y le pide a Dios que lo ayude y que haga su voluntad casi como un pensamiento accesorio, mientras que el segundo se decepciona de sí mismo, se despoja de su vida, y confía en Cristo para vivir en su lugar todo el tiempo. La Cruz es el medio por el que Dios cumple esta tarea de llevarnos al término de nosotros mismos. Es entonces que podemos decir: “no yo, sino Cristo”.</p>
<p>Entregamos nuestras vidas para que podamos tener Su Vida. Vivimos la vida cristiana de la misma manera en que entramos en la vida cristiana – admitiendo nuestra incapacidad de hacer cualquier cosa por nosotros mismos, y confiando en Él para que lo haga a través de nosotros. Primero está el asunto de la salvación. Luego, y por el resto de nuestras vidas, está el asunto del diario vivir y trabajar nuestra salvación. Existe una diferencia inmensa entre pedirle a Cristo que me ayude a hacerlo y confiar en Él para que lo haga a través de mí. La diferencia es un asunto de éxito y fracaso, victoria y derrota.</p>
<p>¿Cómo viven su fe la mayor parte de los cristianos? Comienzan por gracia, pero rápidamente caen de regreso a las obras. Ellos ven a Cristo como que alguien que les ayuda a vivir, en vez de verlo como su Vida. Ellos no han muerto, y mientras más duro lo intentan, más frustrados se vuelven. Cuando finalmente se dan cuenta de que somos llamados a tomar la Cruz antes de comenzar a seguir, podemos ver la sabiduría de Dios al demostrarnos de frente que nosotros no tenemos, y nunca tendremos, lo que hace falta.</p>
<p>Jesucristo es el Único capaz de agradar a Dios. Nosotros simplemente no podemos. Yo sólo sirvo para morir. Por lo tanto, no solamente aceptaré Su muerte en la cruz para lidiar con mi pasado y mi futuro, sino que además tomaré mi propia Cruz y moriré, para que Él pueda vivir a través de mí en el presente. Entonces yo también agradaré a Dios en todo: no teniendo vida propia, sino sólo Su Vida. Eso es Resurrección.</p>
<p><b>Tomando La Cruz Diariamente</b></p>
<p>Y Jesús les dijo: “si alguien quiere venir tras de mí, niéguese a sí mismo y tome su cruz diariamente y sígame” (Lucas 10:23).</p>
<p>Hemos dicho anteriormente que la Cruz es el medio por el cual entramos, así como también vivimos, la vida cristiana. La mayoría de los cristianos entiende cómo entramos por el camino de la Cruz. Es decir, sabemos que la muerte de Cristo en la cruz, el derramamiento de Su sangre, nos redimió de tener que morir por nuestros pecados. Eso satisfizo el juicio de Dios contra nosotros y abrió la puerta para tener compañerismo con nuestro Padre celestial.</p>
<p>Este conocimiento es suficiente para ser salvos, pero si solamente conocemos la obra de la Cruz en términos de lo que Jesús hizo, seremos incapaces de vivir la vida cristiana de una manera significativa. A pesar de que hemos sido perdonados, somos incapaces de expulsar los pecados de los que nos hemos arrepentido. Por favor nota que Cristo llamó a la gente a tomar su Cruz, individualmente, y a seguirlo. Antes de que Él tomara la cruz física y muriera por nuestros pecados, Él nos dijo que llevásemos una cruz propia como prerrequisito para seguirlo. Más aún, Él nos dice que la Cruz que somos llamados a tomar no es un asunto de sola vez y ya. Jesús murió por nosotros una sola vez, y ya no hay más sacrificio que hacer. Dios nos requiere que Él tome la Cruz y muera cada día por nuestros pecados, y sin embargo Él nos dice que tomemos nuestra Cruz diariamente y lo sigamos. ¿A qué se refiere?</p>
<p>Nuestro pasaje en Lucas nos da una pista que el pasaje en Mateo no nos da. Nos hemos enfocado en tomar la Cruz primero, y luego seguir a Jesús. Ahora discutamos el preludio a tomar la Cruz: “niéguese a sí mismo”. La cruz física no es nada en sí misma. El procurador romano que sentenció a Jesús a muerte, Poncio Pilato, fue responsable de la muerte miles de criminales en cruces de madera. Si alguien entiende que lo que estamos diciendo es que hay algún poder intrínseco en un pedazo de madera colocado verticalmente con otro que lo cruza horizontalmente, esa persona está perdiéndose lo que importa.</p>
<p>La Cruz es un principio spiritual, una filosofía, un patrón, un símbolo de auto-negación. Cuando hablamos de la muerte de Cristo en la cruz física no colocamos la palabra “cruz” en mayúscula. Esa cruz es meramente un instrumento de muerte y fue un evento único, a Dios gracias. Pero cuando hablamos de la Cruz como un llamado a la auto-negación y al discipulado, colocamos la palabra “Cruz” porque ésta es algo más que un método de ejecución; es una actitud de negarte a ti mismo (a) diariamente, de someter tu vida en las Manos de Otro, y de entregarnos diariamente a la muerte de nuestra propia voluntad para que podamos seguir Su voluntad.</p>
<p>Pero hay más. Por favor entiende que la Cruz es más que muerte; también es resurrección. Esta es una cualidad única de la Cruz que somos llamados a llevar. La cruz física siempre termina en muerte para sus víctimas, con la sola excepción de Jesucristo. De manera similar, la Cruz es un principio que trabaja dentro de nosotros e involucra muerte y vida, sepultura y resurrección. Dios no nos mata para exterminarnos o para dejarnos en la nada. ¡No, no y mil veces no! ¡Todo aquel y aquella que es clavado (a) a la Cruz es traído (a) a Resurrección! ¿No dijo Jesús que si perdemos nuestra vida la ganaremos? ¿No dijo Jesús que si un grano de trigo cae en la tierra y muere lleva abundancia de fruto? ¡Aleluya! ¡Esa es la gloria de la Cruz! No hay ninguna gloria en morir como un perro y dejar de existir. No, tenemos algo más glorioso en mente que eso. ¡La Cruz no es el final de mi ser, sino el comienzo de mi ser – un nuevo hombre, un yo renacido, un yo creado de nuevo! ¡Y sin embargo no soy yo, es Cristo! Yo no puedo vivir realmente para Dios hasta que de verdad muero a mí mismo. Entonces, la vida que recibo es vida resucitada. Amigos, cuando vencemos a la muerte y somos resucitados, ¡no podemos volver a morir! ¡La muerte ya no tiene poder sobre nosotros! Por lo tanto debemos negarnos a nosotros mismos, tomar la Cruz diariamente, y seguir a Jesús.</p>
<p>Supón que un doctor te pregunta: “¿Estás vivo (a)?” ¿Cómo le responderías? La pregunta acerca de la vida y la muerte es aplicable a tu estado actual, no a tu experiencia previa. En otras palabras, tú no podrías decir que estás vivo (a) porque naciste hace treinta años, o porque cumpliste años la semana pasada. Esos son sólo hechos históricos; eso no necesariamente significa que tú estás vivo y sano hoy. Cuando escuchas sobre la muerte de alguien, tú puedes comentar que esa persona aparentaba estar bien el día anterior. Sin embargo, hoy está muerta. La vida es una condición diaria, no histórica.</p>
<p>De la misma manera, la pregunta sobre la vida espiritual es un asunto de mi condición hoy, ni hace cinco, o veinte, o cincuenta años. Siendo ése el caso, no es suficiente tomar la Cruz al comienzo. Para vivir hoy, debemos tener Su Vida hoy; y para experimentar Su Vida diariamente, debemos tener Su Muerte diariamente.</p>
<p>Luego de muchos años quizás podemos sonreír, cantar, aparentar ser amorosos, y estar muy comprometidos con una obra espiritual, y sin embargo tener poca Vida, vitalidad, o frescura de espíritu. Todo lo que tenemos que hacer es abrir nuestra boca y la persona con discernimiento percibirá rápidamente si lo que sale es Vida o Muerte. Podemos repetir palabra por palabra lo que dijimos la semana pasada, pero si no hemos tocado la Vida hoy, entonces sólo estamos recitando fraseología espiritual. O, quizás escuchamos un mensaje y tocamos la Vida del Señor en el hermano o hermana que la comparte en determinado momento. Luego la llevamos a casa y se lo comentamos a nuestros hermanos y hermanas, utilizado las mismas palabras e ilustraciones, y sin embargo fallamos en llevar Vida a los que nos escuchan. ¿Por qué? Porque eso es Vida prestada, no una entrada real en Cristo y un recibir de Él. Las palabras pueden ser correctas, pero sin Vida, incluso las palabras correctas son de muy poco valor.</p>
<p>Cristo comparó Su carne al pan que descendió del cielo, llamado maná, que caía diariamente y sostuvo a los hebreos durante su éxodo desde Egipto y subsecuente vagar por el desierto. Cada día se hacía todo un proceso para recolectar el maná fresco. Todo lo que no se comía para el atardecer era infestado de gusanos para la mañana siguiente. Estamos agradecidos por las multitudes que han probado la bondad del Señor, pero no se trata de probar al Señor, sino de alimentarse de Él diariamente. ¿Es ésta tu propia experiencia?</p>
<p>Nuestro Señor nació en un pueblo llamado Belén (o Bethlehem), que significa “Casa de Pan”. Cristo nos enseñó a orar: “Danos hoy nuestro pan de cada día”. Día a día comemos de Su carne y bebemos de Su sangre. Esto nos habla de Vida y comunión diarias. No importa lo que ha sido nuestra historia previa y caminar con Dios, todo depende del aquí y ahora. La unión debe ser mantenida; el compañerismo debe ser continuo; la comunión debe ser ininterrumpida; la permanencia es siempre una acción presente.</p>
<p>¿Cómo mantenemos la Vida del Señor en nosotros? ¿Cuál es el testimonio del apóstol Pablo? “Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro, para mostrar que el supereminente poder pertenece a Dios y no a nosotros. Somos afligidos de todas las maneras, pero no aplastados; perplejos, pero no llevados a desesperación; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos; llevando siempre en nuestros cuerpos la muerte de Jesús. Porque el que vive está siempre siendo puesto para muerte por causa de Jesús, para que la vida de Jesús pueda también ser manifestada en nuestra carne mortal. Así que la muerte está obrando en nosotros, pero la vida en ustedes” (2 Corintios 4:7-12). En otro lugar, él dice: “Yo muero diariamente” (1 Corintios 15:31). Eso es lo que significa tomar la Cruz diariamente. Deseamos la Vida del Señor diariamente, así que debemos tener Su Muerte obrando en nosotros diariamente. No existe resurrección sin crucifixión.</p>
<p>La respuesta a por qué hay tan poco poder y fruto espiritual genuino en las vidas de aquellos que siguen a Jesús es simple: ellos desean la Vida del Señor, pero no Su Muerte. Ellos quieren un derramamiento diario de la Vida del Señor, pero desprecian el tener que compartir a diario Su Muerte.</p>
<p>¿Por qué nos comprometemos en enseñar esto en profundidad? ¿Por qué elaboramos este punto una y otra vez? Porque los santos del Señor han sido bien instruidos en vivir de manera victoriosa, caminar en poder, vencer al enemigo, y vivir según su potencial. Pero en comparación, la mayoría de ellos no conocen casi nada de lo que es negarse a sí mismos, llevar la Cruz, jactarse de sus debilidades, estar gozosos en las pruebas, ganar perdiendo, ganar entregándose, trabajar descansando en Él, aceptar tanto lo amargo como lo dulce como regalos de Dios, soportar las aflicciones y aceptar el sufrimiento. Dios desea incrementar a Cristo y engrandecer a Cristo en nosotros; por lo tanto Él nos llama a regresar a la Cruz y comenzar de nuevo.</p>
<p>Cristo dice que debemos morir para vivir; que debemos primero tomar la Cruz antes de ser aptos para seguir a Jesús. Ese es el llamado de la Cruz. ¿Quién lo aceptará?</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/el-llamado-de-la-cruz">El Llamado de la Cruz</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://theschoolofchrist.org/el-llamado-de-la-cruz/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El Peligro de la Familiaridad y Complacencia</title>
		<link>https://theschoolofchrist.org/el-peligro-de-la-familiaridad-y-complacencia</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chip Brogden]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Sep 2012 19:54:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espanol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://theschoolofchrist.org/?p=14060</guid>

					<description><![CDATA[<p>(Traducción por Ángel Pla) “Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies” Lucas 7: 44 ¿Cuántas veces nos tomamos la presencia de Jesús como un hecho? Nuestra cultura pseudo-cristiana es profana. Yo no hablo de la profanidad de lenguaje grosero, pero la blasfemia de tratar las cosas divinas con una actitud [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/el-peligro-de-la-familiaridad-y-complacencia">El Peligro de la Familiaridad y Complacencia</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>(Traducción por Ángel Pla)</p>
<p><em>“Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies” Lucas 7: 44</em></p>
<p>¿Cuántas veces nos tomamos la presencia de Jesús como un hecho? Nuestra cultura pseudo-cristiana es profana. Yo no hablo de la profanidad de lenguaje grosero, pero la blasfemia de tratar las cosas divinas con una actitud apática, impertinente y casual. Profanamos las cosas santas haciéndolas común, ordinarias, usuales, mundanas y rutinarias.</p>
<p>Curiosamente, sólo los que conocen al Santo están en peligro de convertirse en demasiado familiar con El. Los incrédulos, aquellos que aún no están familiarizados con el Espíritu, no pueden profanar lo que no conocen o entienden.<br />
El peligro de la familiaridad es en conocer y dar por hecho.</p>
<p>Esto se nos ilustra a nosotros en Lucas 7. Un fariseo invita a Jesús a cenar. No es un hombre irreligioso el que invita al Señor, pero un miembro de la orden religiosa más estricta. Jesús acepta la invitación y ellos se sientan a disfrutar de una comida.</p>
<p>Mientras están sentados en la mesa, una mujer entra en la habitación con un vaso de alabastro con perfume. Sabemos que es una pecadora, porque Lucas dice: &#8220;Una mujer de la ciudad, que era pecadora&#8230;&#8221; (Lucas 7:37). Esta pecadora hace una cosa extraña y maravillosa. Ella lava los pies de Jesús con sus lágrimas, los seca con sus cabellos, besa sus pies, y vierte el perfume aromático sobre él.<br />
El fariseo, por supuesto, esta muy ofendido por que esta pecadora ha llegado sin invitación a su casa. Él esta también un poco avergonzado por esta muestra de afecto. Y piensa para sí: &#8220;¡Si Jesús fuera un verdadero profeta, sabría que esta mujer es una pecadora!&#8221;</p>
<p>Pero en la mente de Jesús, la verdadera pregunta es: &#8220;¿Quién me quiere de verdad, y quien me da por hecho?&#8221;</p>
<p>No se viajaba por placer en aquellos días, como lo hacemos ahora. Viajar en esa época era universalmente despreciado ya que era caliente, una dura prueba, sucia, que había que evitar si era posible. La mayoría de la gente, Jesús incluido, viajaban a pie. Así que el ritual de cuidar a los huéspedes seguía un patrón predecible y se centrada alrededor de los pies. Al entrar en la casa de alguien, el anfitrión saludaba a sus invitados con un beso en cada mejilla y le ofrecía agua para sus pies cansados ​​y sucios.</p>
<p>Si estaba disponible, alguna pomada perfumada también se ofrecería para calmar y refrescar un poco más.<br />
Pero el fariseo no proporcionó a Jesús las cortesías básicas, usuales, y habituales dadas a los clientes:</p>
<p><em>“no me diste agua para mis pies… no me diste beso… no ungiste mi cabeza con aceite” (Lucas 7: 44-46)<br />
</em></p>
<p>¡La presencia de Jesús se da por hecho! ¿Fue sólo un caso de olvido por parte de su anfitrión, o era otra cosa? ¿Algo más profundo?<br />
Tal vez para el fariseo, Jesús se estaba convirtiendo en algo demasiado familiar &#8211; sólo un poco informal. Desde la distancia Jesús era bastante sorprendente. Ahora que Jesús estaba sentado en su mesa, en su casa, vio que Jesús era un hombre. Tal vez él llegó a creer que Jesús era alguien no muy diferente a él mismo. Es solo Jesús, por lo que no hay necesidad de estar todo emocionado. Dejemos que obtenga su propia agua y lave sus propios pies.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ese es el peligro de la familiaridad y complacencia.</p>
<p>Se dice que la familiaridad y complacencia engendran desprecio. Al principio codiciamos la presencia del Señor, pero hoy quizás la damos por sentado. Al principio fuimos muy bien impresionados por Él, pero hoy en día tal vez no estamos tan impresionados. Sus visitas se hacen más rutinarias, más ordinarias y comunes. Las canciones que cantamos se convierten en un hábito. La Biblia que leemos se vuelve seca y vieja. Los testimonios de nuestros hermanos y hermanas no nos conmueven porque hemos visto y oído todo eso antes.</p>
<p>La mujer, por su parte, mantuvo una reverencia silenciosa, un sentido piadoso de admiración, una majestuosa sensación de asombro ante el Santo. Ella le dio el honor a quien honor se le debía. Ella demuestra lo que faltaba. Cuando llegó, vio que nadie estaba ministrando al Señor, y ella le hizo el centro de su ser allí en ese momento.</p>
<p>Pocas personas hoy en día verdaderamente ministran al Señor mismo. Ellos esperan que el Señor les vaya a ministrar a ellos. Y, de hecho, lo hace. Pero la naturaleza del Señor Jesús es tal que Él nunca llamara la atención hacia sí mismo. Nunca dirá: &#8220;¿Por qué no me ministran? ¿Por qué me dan por sentado? ¿Por qué no han regado mis pies?&#8221; Él permanecerá en silencio y esperará a que alguien lo note.</p>
<p>Tal vez esa es la razón por la que tan a menudo se le pasa por alto y da por hecho, porque Él nunca busca nada para sí mismo.<br />
Cuando el Señor me mostró por primera vez la importancia de ministrarle a Él, Él no hizo demandas de que hiciera algo. Él simplemente me dejó experimentar lo solo que El estaba en medio de una gran cantidad de actividad religiosa. Allí, en medio de nuestro servicio en nuestra maravillosa iglesia, comprendí que íbamos a dar a Jesús por sentado. Estábamos demasiado familiarizados con Su presencia. Cuando entendí el dolor del Señor, supe inmediatamente lo que había que hacer. Fue entonces cuando comprendí que ministrar al Señor era lo preeminente, lo más importante, y nuestro principal objetivo y nuestra razón de ser.</p>
<p>Los mejores camareros y camareras son aquellos que se anticipan a nuestras necesidades y se mueven a resolverlas &#8211; sin tener que preguntar. Ellos no dicen: &#8220;¿Quieres un poco más de té?&#8221; Ven a ver lo que se necesita, y si ven que el vaso está vacío, proceden a llenarlo.</p>
<p>Un camarero, un siervo, un ministro: los tres tienen el mismo significado. Aguardar en el Señor, para ser un siervo del Señor, para ministrar al Señor, los tres describen el mismo propósito y función. Lo más importante no es predicar o enseñar, o ir de viaje, o construir un gran ministerio. Tenemos que vigilar, anticipar y satisfacer las necesidades del Señor para que a Él nunca se le por supuesto.</p>
<p>El Señor da todo el día. Él enseña a la multitud. Él sana a los enfermos. Conoce nuestras necesidades. Al final de la jornada Él está cansado. Sus pies están sucios. Él tiene que ser renovado. Pero como suele ser el caso, las necesidades de Jesús son completamente ignoradas por el entusiasmo cuando extendemos nuestras manos para conseguir nuestra bendición.<br />
Sin duda, esta mujer tenía muchas necesidades. Sin embargo, ella viene al Señor Jesús, no para recibir una bendición, pero para ser una bendición:<br />
&#8220;Ella ha regado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos&#8230; Ella no ha cesado de besar mis pies&#8230; Ella ha ungido mis pies con perfume&#8230;&#8221; (Lucas 7:44-46).</p>
<p>Cuando Jesús entra en &#8220;nuestra casa&#8221; &#8211; ya sea nuestro lugar de culto, nuestro hogar, nuestro lugar de trabajo, o nuestro corazón &#8211; ¿Lo damos por hecho? ¿Encontramos cual es Su necesidad? Le pido al Señor que nos redargüida de nuestra blasfemia y nos libre de la  familiaridad y complacencia. Arrepintámonos y volvamos a descubrir al que se sienta a la mesa con nosotros, Jesús.</p>
<p><em><br />
Chip y su esposa, Karla, dejaron el sistema religioso en 1999 para servir a los que siguen a Jesús fuera de la religión organizada. Hoy en día, la Escuela de Cristo llega a más de 135 países con un mensaje simple, coherente y centrado en Cristo.<br />
</em></p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/el-peligro-de-la-familiaridad-y-complacencia">El Peligro de la Familiaridad y Complacencia</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Haga Un Nuevo Comienzo Con Dios</title>
		<link>https://theschoolofchrist.org/haga-un-nuevo-comienzo-con-dios</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chip Brogden]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Sep 2012 20:54:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espanol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://theschoolofchrist.org/?p=14042</guid>

					<description><![CDATA[<p>Traducción al español por Ángel Pla Ocasionalmente la gente escribe para pedirme consejos porque están preocupados de que no están realmente salvos. No trato de convencerlos de que algo que hicieron en el pasado es suficiente, yo simplemente les indico que deben de rendirse nuevamente, y entonces la pregunta de ser salvo se resolverá de [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/haga-un-nuevo-comienzo-con-dios">Haga Un Nuevo Comienzo Con Dios</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Traducción al español por Ángel Pla</em></p>
<div class="lead">Ocasionalmente la gente escribe para pedirme consejos porque están preocupados de que no están realmente salvos. No trato de convencerlos de que algo que hicieron en el pasado es suficiente, yo simplemente les indico que deben de rendirse nuevamente, y entonces la pregunta de ser salvo se resolverá de una vez por todas.</div>
<p>¿Por qué un creyente no caminar de inmediato en triunfo?</p>
<p>Para responder a esta pregunta, vamos primero a otra pregunta: ¿Por qué un bebé recién nacido no comienza inmediatamente a correr? ¿Debemos suponer que algo está mal con un bebé cuando no puede salir de su cuna y correr por la calle? Por supuesto que no. Nos damos cuenta de que un par de piernas sanas necesitan tiempo para crecer y desarrollarse antes de que puedan ser utilizadas. Hay muchas etapas en el crecimiento de un bebé antes de que pueda caminar, mucho menos correr. No sólo las piernas, pero los músculos de la espalda, el cuello, el estómago y el brazo deben desarrollarse. En un bebé esto progresa en etapas. Al principio sólo puede quedarse en su cuna y retorcerse. Con el tiempo va a tratar de darse vuelta, levantar la cabeza, y sentadse. Luego viene gatear, pararse sin caerse, dando unos pasos con ayuda, dando unos pasos por su cuenta, y finalmente caminar sin ayuda. Luego viene el correr.</p>
<p>Lo sorprendente es que este proceso de aprender a correr no toma años y años de práctica y estudio. En promedio, los niños son capaces de caminar en tan sólo dieciocho meses y de correr en sólo veinticuatro meses &#8211; todo un logro increíble en un corto período de tiempo. Más allá de eso, algunos participaran en maratones o competirán en atletismo, y esto requerirá aún más crecimiento y desarrollo. Pero todo el mundo comienza de la misma manera: como un bebé</p>
<p>que no puede hacer nada.</p>
<p>Lo mismo puede decirse de los bebés espirituales; así, la Biblia nos dice: “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación”1 Pedro 2:2 (Reina-Valera 1960 (RVR1960)) Y &#8220;creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” 2 Pedro 3:18 (Reina-Valera 1960 (RVR1960)).</p>
<p>Todo lo logrado por medio de la Cruz trae la plenitud de Cristo y su Irresistible Reino en el corazón de cada persona que cree. Dios &#8220;nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo &#8221; Efesios 1: 3 (Reina-Valera 1960 (RVR1960)) Este gran regalo de Cristo ha sido depositado en la profundidad del discípulo de la misma manera como una preciosa semilla está enterrada en el suelo. Contenida dentro de esa semilla es una abundante cosecha de frutas ricas. Pero no es plantar la semilla en la mañana del domingo y esperar encontrar la fruta el lunes. La semilla debe rendirse al proceso de crecimiento antes de que pueda madurar en algo que da fruto. &#8220;De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. &#8221; Juan. 12:24 (Reina-Valera 1960 (RVR1960)) Esto equivale a muerte, sepultura y resurrección.</p>
<p>El primer paso: Rendición absoluta</p>
<p>En ningún lugar de la Biblia se indica que el regalo de Cristo es acompañado por una gran cantidad de emoción o sentimiento. Es el resultado de la fe: simplemente usted cree que cuando usted le pide al Señor Jesús que le haga uno de sus discípulos, Él le acepta. Realmente no es cuestión de aceptarlo a Él. Él es el Señor, si usted lo acepta o no; para ser su discípulo, Él debe aceptarlo a usted. La buena noticia es que Él aceptará a todos los que vienen a Él y se someten a Él como su Salvador y Señor.</p>
<p>El Apóstol Pedro no &#8220;acepto al Señor Jesús como su Salvador personal.” &#8220;Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.&#8221; Lucas 5: 8 (Reina-Valera 1960 (RVR1960)) Esto no suena como una invitación, pero contiene todos los elementos de una verdadera conversión:</p>
<p>1) Una profunda comprensión del Yo, que no hay nada bueno en mí. Yo soy un hombre pecador, y me declaro culpable porque soy culpable. No tengo ninguna excusa. Ya no estoy convencido de mi propia justicia. Si he de ser salvo es por que será a causa de la bondad de otra persona.</p>
<p>2) Una auténtica revelación de Cristo: por pequeña que sea. Puede que sólo sea el más mínimo atisbo de Él pero si despierta algo dentro de nosotros y nos da un poco más de conocimiento de la persona de Cristo, entonces es suficiente. Pedro vio a Jesús y llegó a la repentina conciencia de que este hombre era diferente de sí mismo &#8211; Él era santo. Esta revelación de Cristo más tarde aumentará y se demuestra en la confesión de Pedro de que &#8221; Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente&#8221; Mateo 16:16 (Reina-Valera 1960 (RVR1960)) Pero esta revelación en forma de una semilla fue plantada en Pedro el primer día que conoció al Señor.</p>
<p>3) Una entrega absoluta: Pedro podría haber corrido en la dirección opuesta, como tantas personas son propensas a hacer cuando se enfrentan con alguien superior a ellos mismos. En cambio, Pedro cayó de rodillas ante Jesús y le llamó, &#8220;Señor.&#8221; Las palabras no son suficientes, el corazón tiene que rendirse para confesar con la boca. En el caso de Pedro, el era del todo genuino. Jesús pudo haber rechazado a Pedro y también retirarse de el, pero no lo hizo. A Pedro (y su hermano Andrés), Jesús dijo: &#8220;Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres&#8221; Mateo 4:19 (Reina-Valera 1960 (RVR1960)). Por lo cual un discípulo nuevo nació.</p>
<p>Cuando Jesús le acepta a usted, entonces usted es salvo. Un hombre que se ahoga esta a merced de sus rescatadores; si él quiere vivir no tiene la opción de &#8220;aceptar&#8221; su amabilidad. ¡Más bien debe de dar gracias a Dios de que alguien ha aceptado el reto de salvarle! Todo lo que puede decir es: &#8220;¡Yo soy tuyo! ¡Ven a buscarme! ¡Me rindo! &#8220;Jesús no dice:&#8221;¡Acéptame!&#8221;, Él dice:&#8221;Sígueme.&#8221;</p>
<p>Es así de simple. ¿Se siente inaceptable, indigno? Entonces usted es exactamente el tipo de persona que El está dispuesto a aceptar. Tenga la seguridad de que Él acepta a cualquiera que se acerca a Dios y reconoce que Él es preeminente sobre ellos. Esto puede hacerse en cualquier momento, en cualquier lugar. Se puede hacer mientras usted está leyendo este libro. Sólo tiene que rendirse a Él y Él le aceptará sin falta. Los únicos que no son aceptados son los orgullosos, los hipócritas y los santurrones, ya que nunca se rendirán a nadie bajo ninguna circunstancia. Pero si tienen un momento de claridad y sinceridad, y se rinden a Él, entonces Él les aceptara también.</p>
<p>Ocasionalmente hay personas que me escriben para pedirme consejo porque les preocupa que realidad no están salvos. No intento convencerlos de que algo que hicieron en el pasado fue suficiente; yo simplemente los motivo a hacer una entrega fresca, entonces la pregunta de ser salvo queda resuelta de una vez por todas. De hecho, la vida de un discípulo es una vida de constante entrega a Cristo, renunciando a su propio camino para escoger Su camino. ¡Cada día es una nueva oportunidad para rendirse! Al principio es posible creer que nuestra forma es siempre la mejor manera, pero aquellos de nosotros con un poco de experiencia le dirán que el camino de Dios es siempre mejor. Siempre. Con el tiempo usted aprende a preferir Su manera sobre la nuestra: esto es una característica de la madurez espiritual. Cuando se realiza la entrega entonces el discipulado puede comenzar.</p>
<p>Este artículo es un extracto de El Reino Irresistible, escrito por Chip Brogden.</p>
<p><em>Chip Brogden y su esposa, Karla, dejaron el sistema religioso en 1999 para servir a los que siguen a Jesús fuera de la religión organizada. Hoy en día, la Escuela de Cristo llega a más de 135 países con un mensaje simple, coherente y centrado en Cristo.<br />
</em></p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/haga-un-nuevo-comienzo-con-dios">Haga Un Nuevo Comienzo Con Dios</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Clave Para Toda Bendición Espiritual</title>
		<link>https://theschoolofchrist.org/la-clave-para-toda-bendicion-espiritual</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chip Brogden]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Sep 2012 20:04:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espanol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://theschoolofchrist.org/?p=14064</guid>

					<description><![CDATA[<p>&#8220;Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él&#8221; (1 Corintios 6:17 Reina-Valera 1960). Cristo es un profundo pozo en el que cada clase de bien espiritual y tesoros se pueden encontrar, pero necesitamos algo con que recurrir a esas profundidades y traerlos a la superficie para que podamos participar de ellos. [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/la-clave-para-toda-bendicion-espiritual">La Clave Para Toda Bendición Espiritual</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>&#8220;Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él&#8221; (1 Corintios 6:17 Reina-Valera 1960).</em></p>
<p>Cristo es un profundo pozo en el que cada clase de bien espiritual y tesoros se pueden encontrar, pero necesitamos algo con que recurrir a esas profundidades y traerlos a la superficie para que podamos participar de ellos. ¿Cómo podemos aprovechar esas profundidades?<br />
La Cruz es el medio a través del cual se logra esto. La cruz es la llave que abre la puerta a todas las disposiciones y recursos disponibles en Cristo.</p>
<p>En la cruz, sabemos que Dios puso en Jesús &#8220;el pecado de todos nosotros&#8221; (Isaías 53:6 b). Se le hizo sufrir el castigo por nuestros pecados. En otras palabras, Jesús se identificó con el hombre caído en Su crucifixión. Él fue contado como pecador, aunque Él no había hecho nada malo. A esto se le llama el principio de la identificación.<br />
La identificación fue necesaria para llevar a cabo la obra de la redención. Así de glorioso como es, lo contrario es igualmente cierto: de manera de que como Él se identificó con nosotros en nuestros pecados, así nos identificamos con Él en Su justicia. Por lo tanto, la identificación es completa. Ahora somos hecho uno en Cristo, por medio de Su cruz.</p>
<p>Esto explica el lenguaje muy peculiar en el Nuevo Testamento sobre el Señor Jesús y nuestra relación con él. A los primeros creyentes no solo se les enseño que Jesús murió por ellos, sino que además, se enteraron de que murieron con Jesús. Esto es ciertamente un misterio, pero cuando uno remonta a través de las Escrituras se hace cada vez más evidente. &#8220;El que se une al Señor, un espíritu es con él&#8221;, y al igual que el marido y la esposa se unen entre sí y &#8220;los dos serán una sola carne&#8221; (Efesios 5:31,32), es el Señor y su pueblo.<br />
Una vez que vemos esto entendemos por qué las palabras de Jesús adquieren una urgencia cada vez mayor mientras se mueve hacia la Cruz: &#8220;Permaneced en mí&#8221; (Juan 15: 4). Es decir, &#8220;quédese a vivir en mí, viva en mí, permanezca en unión a mi. A pesar de que me voy a la Cruz &#8211; ¡sobre todo ahora más que nunca! &#8211; Permanezca en Mí.” Los discípulos de Jesús son las ramas crucificadas, muertas, sepultadas, resucitadas, ascendidas y sentadas de una Vid crucificada, muerta, sepultada, resucitada, ascendida y sentada.</p>
<p>En Él está la vida, la luz, el amor, la fecundidad espiritual y el crecimiento constante. Pero fuera de El, sin El, es una historia diferente. Estar fuera de Él es experimentar la muerte, la oscuridad, el miedo, la falta de fruto espiritual y la falta de crecimiento. En el lenguaje de la vid, Jesús dice que aquellos que no permanecen en El se “secaran&#8221; y, finalmente, serán &#8220;quemados&#8221; (Juan. 15: 6).</p>
<p>Pero, ¿cómo se logra esta unión? ¿Cómo hace Dios que seamos un solo espíritu con Cristo? No podemos decir cómo se hace, pero podemos decir con toda confianza que es así. ¿Dónde y cuándo ocurre esto? Eso sí sabemos: se da en la Cruz. ¡Esta es la razón de la Cruz! No sólo es una condición necesaria para seguir a Jesús, es el componente indispensable de nuestro diario caminar junto a El. Para el discípulo, la cruz debe ser un estado coherente continuo, constante, para estar en relación e identificarse con el crucificado, muerto, sepultado, resucitado, ascendido y sentado Cristo. Esto es lo que significa cargar con la Cruz &#8211; no como una doctrina o una filosofía, sino como una cuestión de vida o muerte espiritual.</p>
<p>Este artículo es un extracto de <i>El Reino Irresistible</i> por Chip Brogden</p>
<p><em>Chip y su esposa, Karla, abandonaron el sistema religioso en 1999 para servir a los que siguen a Jesús fuera de la religión organizada. Hoy en día, la Escuela de Cristo llega a más de 135 países con un mensaje simple, coherente y centrado en Cristo.<br />
</em></p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/la-clave-para-toda-bendicion-espiritual">La Clave Para Toda Bendición Espiritual</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Cosecha Está Llegando</title>
		<link>https://theschoolofchrist.org/la-cosecha-esta-llegando</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chip Brogden]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Sep 2013 14:22:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espanol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://theschoolofchrist.org/?p=13938</guid>

					<description><![CDATA[<p>(Traducción al español por Ángel Pla) &#124; English En la historia de la recuperación de la Orden Celestial hemos visto cómo, una y otra vez, algo sucede que amenaza esa recuperación. Debe ser evidente para el lector de las Escrituras de que hay algo que se opone implacablemente al propósito supremo de Dios en Cristo. [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/la-cosecha-esta-llegando">La Cosecha Está Llegando</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>(Traducción al español por Ángel Pla)</em> | <a href="http://theschoolofchrist.org/articles/the-harvest-is-coming.html">English</a></p>
<div class="lead">En la historia de la recuperación de la Orden Celestial hemos visto cómo, una y otra vez, algo sucede que amenaza esa recuperación. Debe ser evidente para el lector de las Escrituras de que hay algo que se opone implacablemente al propósito supremo de Dios en Cristo.</div>
<p>No quiere ver a Cristo llenándolo todo. No quieren ver el establecimiento de un Reino Irresistible. Hay oposición a cada paso. Ya sea por el ataque del adversario o la independencia del hombre rebelde, Dios a menudo parece estar cercado por su propia determinación para llegar a las naciones de este mundo. Y, sin embargo, no importa cuán lejos las cosas parecen estar del propósito de Dios, nos encontramos con una constancia divina en el trabajo. A menudo Dios trabaja detrás de las escenas, sumergido de la superficie. Esa es la razón por la que Jesús a menudo compara al Reino Irresistible a una semilla: enterrada en la tierra, escondida, pero trabajando todo el tiempo.<br />
&#8220;<sup>26 </sup>Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; <sup>27 </sup>y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. <sup>28 </sup>Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; <sup>29 </sup>y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado. &#8220;(Marcos 4:26-29).</p>
<p>&#8220;Sin que él sepa cómo&#8221; la semilla crece y produce frutos. Toda vez que la semilla está en el suelo, de manera natural, surge del modo que Dios quiere &#8211; pero no inmediatamente. Primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga. Como todo lo demás en la creación de Dios, es progresivo.<br />
Del mismo modo, &#8220;no sabemos cómo&#8221; este Reino Irresistible sigue creciendo y desarrollándose, sin embargo, persiste en hacerlo. Realmente es irresistible. Eventualmente la cosecha vendrá y veremos el resultado final. Sólo entonces la magnitud de la sabiduría infinita de Dios y la grandeza de su propósito se revelaran en toda su plenitud.</p>
<p><strong>La Ekklesia subterránea</strong></p>
<p>Cuando un grupo de personas que solían tener la libertad de vivir y trabajar a la intemperie se ven obligados a vivir y trabajar en secreto, se dice que han pasado a la clandestinidad. La Ekklesia, para todos los intentos y propósitos, ha estado en clandestinidad durante 1.700 años desde que la Iglesia se estableció con éxito como una falsificación. Hay una razón por la que el período de tiempo conocido como la Edad Media era tan oscuro. Poniendo a un lado las cuestiones políticas y culturales, según la Iglesia creció y prosperó, la Vida, la Luz y el Amor de Cristo que habían sido tan predominante en los primeros cristianos, simplemente se desvaneció. Las nuevas generaciones de personas que llegaron y fueron asimilados dentro de un sistema religioso que mezclo la ideología cristiana con los ritos paganos y el simbolismo. El que la Iglesia Católica Romana haya dominado este período de la historia no debería ser una sorpresa para nadie. Esto no quiere decir que no hubiera brillantes luces que brillaran en la oscuridad, pero esas luces brillantes eran a menudo perseguidas y apagadas por la Iglesia. La cruda realidad es que el cristianismo como religión de Jesús eclipsó con éxito el cristianismo como una relación con Jesús.</p>
<p>¿Qué queremos decir con esto? ¿Vamos a decir que el propósito de Dios se ha frustrado? ¿Vamos a decir que su Reino Irresistible no es tan irresistible después de todo? ¿Creemos que Dios sólo habló y actuó durante el primer siglo y luego se sumió en el silencio y la inactividad después de que el último libro de la Biblia fue escrito? ¡Por supuesto que no!</p>
<p>Las buenas nuevas son que si incluso la Ekklesia ha estado bajo tierra, esta sigue creciendo y en desarrollo. Cuando la temporada sea adecuada estallara y una vez más los que tienen ojos para ver podrán discernir la hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga. ¡De hecho, la hierba ya ha comenzado a salir en varios lugares e incluso se están empezando a ver algunas espigas tomando forma!</p>
<p>Si usted ha seguido la recuperación de la Orden Celestial hasta ahora entonces usted sabe que ha habido muchos obstáculos e impedimentos a la Voluntad de Dios en los últimos seis mil años de la historia de la humanidad. Hasta ahora Dios ha derrotado a todo lo que se levantó para desafiar Su propósito en Cristo. No sólo ha derrotado, sino que ha utilizado realmente el mal para lograr el bien y aumentar aún más a Su Hijo. Las Escrituras nos proveen con todas las expectativas y la seguridad de que Dios continuará haciendo lo mismo con nuestra generación. Él es en gran medida una parte activa de los asuntos mundiales, ya sean laicos o sagrados. La Iglesia institucional no es demasiado difícil para que Dios la maneje. En un abrir y cerrar de sus ojos se derrumbará. Pero Él le ha permitido crecer y prosperar, por el momento, ya que sabemos que la cizaña y el trigo seguirán creciendo juntos hasta la gran cosecha al final de los tiempos.</p>
<p>Este artículo es un extracto del libro <a href="http://www.chipbrogden.com/books/the-irresistible-kingdom.html"><i>El Reino</i><i> Irresistible</i></a>, escrito por Chip Brogden</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/la-cosecha-esta-llegando">La Cosecha Está Llegando</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Victoria Es Un Hombre</title>
		<link>https://theschoolofchrist.org/la-victoria-es-un-hombre</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chip Brogden]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Sep 2011 20:40:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espanol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://theschoolofchrist.org/?p=14040</guid>

					<description><![CDATA[<p>Todo el que mira no ve. Todo el que escucha no escucha. ¿Qué es lo que buscamos? ¿Qué es lo que hay que ver? ¿Qué nos revela Dios? No hay más que un deseo de Dios para nosotros, y es que podamos ver a Cristo. Dios no nos revela cien, mil o un millón de [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/la-victoria-es-un-hombre">La Victoria Es Un Hombre</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Todo el que mira no ve. Todo el que escucha no escucha. ¿Qué es lo que buscamos? ¿Qué es lo que hay que ver? ¿Qué nos revela Dios? No hay más que un deseo de Dios para nosotros, y es que podamos ver a Cristo. Dios no nos revela cien, mil o un millón de cosas a nosotros. Él se complace en darnos a su Hijo, y Él se deleita cuando nosotros solo miramos a Él, a Jesús. Ni siquiera las cosas que Él da, sino a Aquel que es el regalo. Podemos orar por revelación de un gran número de cosas, pero sólo una cosa es importante para Dios, es decir, para que podamos tener la revelación en el Hijo.<br />
Si conocemos al Hijo, si poseemos al Hijo, si vemos al Hijo, poseemos, conocemos y vemos todo lo que Dios tiene y es. Porque Dios ha depositado todo en Su Hijo, Jesús  y todo su Hijo Él deposita en nosotros.</p>
<p>A medida que progresamos empezamos a pedir y buscar &#8220;cosas&#8221; espirituales con el fin de tener una vida cristiana victoriosa. Aprendemos a hacer esto al observar lo que hacen los demás. Buscamos muchas bendiciones de Dios. Oramos muchas oraciones y hacemos muchas peticiones. A veces parece que se nos da lo que pedimos, y otras veces parece que permanecemos inalterados. Así que seguimos luchando adelante, siempre buscando algo en el espacio exterior a miles de millas de distancia que nos cambiará de ser derrotados a ser victoriosos</p>
<p>La totalidad del problema es que vemos la victoria como algo fuera de la zona de penumbra del Espíritu, mientras luchamos aquí en el planeta Tierra, trabajando y sudando, ¡como luchamos y luchamos contra un poderoso adversario! Para nosotros, la victoria es algo que no tenemos, algo que no podemos ver, algo que no estamos viviendo, algo que hay que buscar y buscar con diligencia hasta encontrarla. La rutina de la vida cotidiana se vuelve algo viejo. Esperamos encontrar la victoria que buscamos en un nuevo libro, o en una cinta, o en una enseñanza o en un ministerio o en una iglesia, o en un grupo, o en un vídeo, o en un seminario, o en un orador especial o en un sitio Web, o en una disciplina especial, o en un régimen espiritual. Vamos a través de ellos uno por uno, y algunos de ellos incluso parecen trabajar a corto plazo, pero con el tiempo se van a dejar en el estante, en el fondo de nuestra mente, donde han de coger polvo y nunca se pondrán en práctica más allá del entusiasmo inicial de haber aprendido una cosa nueva o haber montando la ola de la última moda espiritual.</p>
<p>Dios no nos da una cosa que se llama victoria. En cambio, Él nos da a su Hijo quien es nuestra victoria. Cristo es la victoria. No es una cuestión de ir a la guerra en el nombre de Jesús y reclamar la victoria de antemano. Puedo decir que la victoria no depende de si usted reclama algo o no. ¡La victoria es un hombre! Nos superamos cuando entramos en la victoria misma, cuando nos revestimos de la Victoria, participamos en la vida de Aquel que venció. Por lo tanto, nuestra victoria está ligada al Señor mismo. No es una gracia o don que Él concede a ciertas personas que aprenden algunos principios de la guerra espiritual por separado.<br />
La gente está buscando una técnica o método por la cual sea posible elaborar una victoria en nombre de Cristo. No es sorprendente que cada uno tiene su propia forma de hacer la guerra. Algunos enfatizan la oración de intercesión, y creen que el secreto está en conseguir cientos de personas que oren por lo mismo. Otros se inclinan hacia la alabanza y la adoración. Unos pocos enfatizan el atar y desatar. Otros creen que la clave está en localizar y nombrar ciertos espíritus que supuestamente controlan las diferentes partes del mundo. Otros piensan que se debe realizar algún acto profético o hacer alguna declaración.</p>
<p>Aquí está el problema con prácticamente todas estas cosas: que son sólo eso &#8211; COSAS &#8211; métodos, técnicas, estrategias, enseñanzas, pero no son Cristo. La victoria no es esto, aquello o lo otro. No es una cosa “espiritual”. La victoria es un Dios-Hombre. El que está en Cristo está sentado con Él en los lugares celestiales. Si nos vemos a nosotros mismos en él, ¡entonces entendemos que desde ya la batalla está ganada, y la victoria es nuestra! Entonces no necesitamos un método o una técnica diseñada para &#8220;obtener&#8221; una victoria que ya poseemos.<br />
El problema con un &#8220;método&#8221; de guerra espiritual es que nos engaña en pensar que tenemos algo con lo que podamos vencer al enemigo. No lo necesitamos. Si el suyo es un &#8220;método&#8221;, el método fallará. No existen métodos para la salvación, pues Cristo es el camino. Él no nos muestra el camino, Él es el camino. Del mismo modo, Cristo no está presente en nosotros para mostrarnos un camino a la victoria. Él es la victoria. Si tenemos alguna esperanza de superar mediante la adopción de un pequeño pedazo de Cristo y su incorporación en nuestro programa de guerra espiritual, entonces hemos fracasado antes de haber comenzado.</p>
<p>Debemos darnos cuenta de que nuestros motivos y fundamentos para la victoria es Cristo. Los muchos esquemas, planes, fórmulas y estrategias que diseñamos con el fin de obtener algún tipo de ventaja sobre el enemigo no son más que madera, heno y hojarasca. ¿Por qué buscamos esos métodos? Debido a que no nos hemos visto a nosotros mismos sentados con Cristo en el reino celestial.</p>
<p><strong>GANAR LA GUERRA PERO perder la batalla</strong></p>
<p>Echemos un vistazo a algunos métodos de la guerra espiritual. Hay una distintiva entre estos métodos donde la oscuridad es glorificada, se habla sobre la oscuridad, la oscuridad es exaltada. Tales enseñanzas son, en su mayor parte, orientadas hacia el enemigo. ¿Dónde está la revelación de Cristo? ¡No se encuentra! En cambio, a menudo se nos dice que busquemos la revelación en Satanás, los demonios, las obras de las tinieblas, y cómo podemos superarlos.</p>
<p>Por ejemplo, se nos ha dicho que debemos discernir los nombres de los principados y potestades sobre ciertas áreas a fin de obligar, reprender, y echarlos fuera. ¿Cómo funciona este método de glorificar la oscuridad? Lo hace sacando a la gente a buscar la revelación a otras &#8220;cosas&#8221;, aparte de Cristo. Cuando nos involucramos en esta búsqueda ya no estamos orando por el Espíritu de Sabiduría y de revelación en el conocimiento de Cristo, estamos en lugar orando por el espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Satanás. Puesto que Dios no revela nada aparte de Su Hijo, ¿de donde viene la &#8220;revelación&#8221; de Satanás?</p>
<p>Como cristianos usamos mucha fraseología espiritual sin entender lo que realmente significa. Por ejemplo, se dice: &#8220;La batalla ya está ganada.&#8221; ¿Qué significa esto? Si lo tomamos por lo que dice, significa que no hay lucha por hacer, ya que estamos victoriosos. Esto significa que ya la victoria nos ha sido entregada a nosotros, o que ya hemos luchado y ganado la batalla. Ambas, de hecho, han sido obtenidas para nosotros en Cristo. Se nos ha entregado la victoria, y también nos hemos enfrentado en una batalla en la que se obtuvo la Victoria. Por un lado, no hemos hecho nada en absoluto para él, y por otra parte ya hemos peleado la batalla, no nosotros mismos, sino a través de Cristo. Puesto que Cristo venció, y yo estoy en él, he vencido como si yo hubiera librado la batalla.</p>
<p>Esto debería ser una buena noticia para nosotros. Pero la mayor parte de nuestra experiencia cristiana es más a lo largo de las líneas de ganar la guerra pero perder la batalla. Algunos han aceptado esta situación como inevitable, siempre y cuando vivan en la tierra. Ellos no ven la victoria en este lado del cielo. Quieren creer que Cristo realmente ha vencido al diablo y destruido todas las obras del enemigo, pero luego miran a sus propios fracasos y derrotas, y se preguntan por qué están perdiendo las batallas si ya han ganado la guerra. Bueno, esa es una buena pregunta. Aquí hay otra cuestión a considerar: si la guerra ya está ganada, ¿por qué seguimos luchando batallas? ¿Por qué luchar cuando podemos sostenernos  en pie?<br />
¿Puede ver la diferencia entre la lucha por una victoria que no tengo, y sostenerme en pie en una victoria que ya es mía? ¿Cómo se puede ver la diferencia en nuestra experiencia? Es muy fácil marcar el lugar donde estamos y ver si estamos viviendo y caminando en la verdad. Cuando luchamos según la carne, no tenemos más remedio que luchar. Pero cuando el enemigo es espiritual, luchamos sosteniéndonos en pie, no peleando.</p>
<p>Si veo la victoria como algo por lo que tengo que luchar contra el diablo, entonces estaré bajo una gran tensión de espíritu, alma y cuerpo, buscando al demonio debajo de cada piedra y en cada rincón oscuro. A la menor incomodidad o molestia me imagino que el adversario va contra mí otra vez. Voy a obsesionarme con la oscuridad, los demonios y los diablos. Cuanto más trato de aplastar a una avispa, más probabilidades tendré de ser picado por esta. Y, por supuesto, mientras más atención le rindo al diablo, más diligente  es para acosarme.</p>
<p>Voy a experimentar un montón de fracasos y muy pocos triunfos. Cualquier victoria que obtenga será una experiencia efímera y breve. Justo cuando creo que he atado al diablo este queda suelto de nuevo, y yo estoy en otra vuelta. Vamos en vueltas y vueltas. Él va y viene, va y viene. Me resisto, huye, y viene otra vez. Me molesta en mis sueños de noche y con pensamientos intermitentes por el día. Ya que estoy luchando contra el diablo tengo que tomar el tiempo para &#8220;salir en contra de&#8221; cada pensamiento. Tengo que responder a cada acusación. Las tentaciones más pequeñas se convierten en pesos enormes. Tengo poca alegría, no tengo paz, ni confianza real. Sólo el miedo: miedo al fracaso, miedo a ceder terreno al diablo, el miedo de lo que podría lanzar contra mí en la próxima vuelta.</p>
<p>Esto es lo que muchos llaman la guerra espiritual. ¿No es así? Lo que he descrito es lucha libre como una persona de carne y hueso que está siguiendo las normas de la carne y la sangre. Para&#8230;</p>
<p><strong>LA VICTORIA ES UN HOMBRE, NO UN MÉTODO</strong></p>
<p>Cuando Dios se complace en revelar a su Hijo a nosotros, vamos a aprender que la victoria no es una cosa, sino una Persona, que la victoria no es una experiencia, sino un hombre, que Dios no me da una cosa que se llama victoria, pero me ha dado a mí a su Hijo en el lugar de la victoria con el fin de que El sea mi victoria. Entonces la victoria nunca estará en tiempo futuro y lejano, pero siempre en el tiempo presente, en el ahora. La victoria es Cristo. Y la vida de victoria esta dentro de usted y yo. Por lo tanto, la victoria no tiene nada que ver con el diablo, y todo que ver con Cristo. Como la mayoría de los cristianos tienen más fe, seguridad y respeto por el diablo que por el Señor Jesús, es fácil ver por qué hay tantos que están derrotados.</p>
<p>Dios me reveló a Su Hijo sólo después de que había fracasado como pastor, cuando mi iglesia estaba cerrada, cuando había tirado todos mis libros, cintas, revistas, notas sobre la guerra espiritual y quede sin nada más que Cristo. Había buscado la victoria en la guerra espiritual, centrando toda la atención en el diablo, pero Dios nunca me enseñó nada sobre la guerra espiritual, ni tampoco revela nada acerca del diablo. Él me enseñó acerca de su Hijo. Dios no me mostró cómo ser victorioso, se limitó a la revelación de su Hijo en mí como Victoria. Una vez hecho esto, fue suficiente para hacerme victorioso.</p>
<p>Recuerdo el día en que ocurrió. Yo estaba sentado en el patio de mi casa una mañana con mis traducciones bíblicas abiertas a la epístola a los Efesios y dos textos frente a mí. El primero fue:</p>
<p><em>“<sup>19 </sup>y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, <sup>20 </sup>la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, <sup>21 </sup>sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; <sup>22 </sup>y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, <sup>23 </sup>la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” (Efesios 1: 19-23)</em></p>
<p>Yo estaba agradecido por este pasaje, pero no registro mucho conmigo. ¡Alabado sea el Señor Jesucristo quien ha resucitado de entre los muertos y es exaltado sobre todo principado y poder, demonios y el diablo! Esto lo puedo aceptar. Esto lo pude creer. Pero no hallé consuelo para mí en mi batalla particular. No dudaba de la victoria del Señor Jesús, yo dudaba de mi victoria.</p>
<p>Así que yo no entendía la importancia del primer paso hasta que leí el segundo pasó delante de mí:</p>
<p><em><sup>“4 </sup>Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, <sup>5 </sup>aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), <sup>6 </sup>y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (Efesios 2: 4-6)</em></p>
<p>Ahora había leído la epístola a los Efesios probablemente cien veces, pero algo atrajo mi atención en ese día. Un rayo de luz llamó mi atención y las palabras parecían saltar de la página y abofetearme en la cara. Me detuve un momento y leí el primer pasaje de nuevo, entonces el segundo pasaje. &#8220;&#8230; Él le resucito de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra&#8230; Y nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús &#8220;.</p>
<p>Juntos, juntos, juntos, juntos&#8230;</p>
<p>Por primera vez en mi vida, vi a Cristo, sentado a la diestra de Dios. Y me vi a mí mismo sentado junto a él. Su victoria es mi victoria. ¡JUNTOS nos resucitó de entre los muertos, JUNTOS nos estableció a la diestra de Dios en los lugares celestiales, JUNTOS nos sentamos sobre todo principado y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra! Empecé a reírme de mi propia estupidez. ¿Qué queda para yo hacer ahora que estoy por encima de todas estas cosas? ¿Que queda para que yo pelee? No puedo encontrar nada que hacer excepto permanecer simplemente en Cristo y permitirle que sea mi victoria, al igual que yo permito que Él sea mi salvación.</p>
<p>No vine a esta conclusión luego de años de estudio. Yo no lo aprendí de algún maestro de la Biblia. Vino a mí desde el cielo azul claro. Allí estaba, allí mismo en la Biblia. ¿Cómo pude haber perdido esto? Me lo perdí porque mis ojos habían ojeado, pero no lo habían mirado. Yo había explorado los versos con los ojos y los había memorizado, pero nunca me impactaron o me motivaron. Nunca establecieron residencia dentro de mí. Eran letras de un libro, buenas letras, palabras maravillosas, pero nada que vivía o respirara en mí. No había visto a Cristo en la Biblia hasta ese momento.</p>
<p>Miré hacia arriba desde donde me encontraba sentado, y no creo que estaba en el Espíritu, y no creo que tuve una visión, pero era como si pudiera ver más allá del cielo y todo el camino al cielo. Todo, desde la Cruz a través del Trono se extendía delante de mí. Ahora que podía verme claramente a mí mismo sentado con Cristo, todo cayó en su lugar. ¡Porque si yo estaba sentado con él, tenía que haber sido resucitado con Él! ¡Y si yo resucite con él, tenía que haber muerto con Él! ¡Y si morí con él, tenía que haber sido crucificado con Él!</p>
<p>Todo se abrió ante mí en un instante. Ya sea que lo vi con los ojos de mi mente o de mi corazón no estoy seguro, pero vi a Cristo en la cruz, y yo crucificado con Él (Gálatas 2:20). Me vi a mí mismo sepultado con Él por el bautismo (Romanos 6:3). Me vi a mí mismo resucitado con Él a una vida nueva (Romanos 6:4). Me vi a mí mismo ascendiendo con Él, y sentado con Él en los lugares celestiales. Vi hacia atrás y hacia adelante, al revés y al derecho. Pero yo no tengo palabras para describirlo. Todavía hoy me cuesta trabajo explicarlo. Todo lo que puedo decir es, &#8220;lo vi.&#8221; Suena tan simple y poco interesante de esa manera, porque yo no pretendo haber visto una visión actual, sin embargo, era de hecho una iluminación. Fue definitivamente una percepción.</p>
<p>Finalmente me di cuenta de que la victoria sobre el enemigo nunca jamás constituiría un problema. Desde ese día en adelante comprendí que mi victoria fue asegurada por Cristo mismo, y no me resta nada de hacer u obtener. Solo recibir su obra terminada y aceptar Su victoria como mi victoria. Tan cierto como que Cristo no lucha con el diablo, tan cierto como su superación, es por cierto mi superación con El. Doy gracias y alabo a Dios que hoy Cristo es victoria.</p>
<p><strong>CRISTO ES EL REPOSO DE NUESTRO TRABAJO</strong></p>
<p>Por revelación comprendí que podemos &#8220;Estad pues firmes&#8221; sólo cuando hemos aprendido a sentarnos con Cristo, que es más sobre el descanso y la fe, y menos sobre la lucha y el luchar. Viéndome en Cristo por primera vez, es como salir de una habitación a otra, cerrando la puerta detrás de mí. Tengo una visión de otro mundo que esta más allá de mí. Finalmente vi la inconsistencia de reclamar a Cristo como mi &#8220;victoria&#8221;, o incluso pedir a Cristo que me diera la &#8220;victoria&#8221;, y luego luchar en mi camino por la vida como si yo todavía tenía que hacer algo para merecerlo. Porque si la victoria es mía, no hay nada que hacer sino alabar a Dios por ello y vivir de ella.</p>
<p>No hay lugar más alto en el universo que sentarse con Cristo en los lugares celestiales. En efecto, puesto que Cristo es más grande que el universo, el estar sentado con Cristo es estar por encima y más allá del tiempo, el espacio y la dimensión que conocemos. El estar sentado con Cristo es vencer como Él ha vencido. Es entrar a Su Victoria. No es una lucha para obtener la victoria, pero el sentarme ya me ha hecho victorioso. En Él es que descanso, pero no es &#8220;descanso&#8221; en el sentido de que no hacer nada. Significa que descansamos de nuestro trabajo y ahora trabajamos según Su poder que obra en nosotros y a través de nosotros.</p>
<p>Dios no nos da la victoria, Dios nos pone en Cristo como nuestra Victoria. Puesto que somos uno con Él, nunca es una cuestión de nuestra capacidad, dones, talentos, o poder. Todo lo que somos es consumido, eclipsado y superado por todo lo que Él es. Hoy en día, en Cristo, venzo: pero no porque yo sea algo. Por el contrario no soy nada. Pero ya que estoy en Cristo, que lo es todo de Dios, Su superación es mi superación. Si la cabeza supera, también lo hace el cuerpo que está unido a la cabeza. Si la Vid supera, también lo hacen las ramas que están unidas a la Vid. ¿Puede usted ver esto? Tome el miembro más débil y póngalo en unión con la cabeza e irán de la forma y manera en que la cabeza va. Tome la rama más débil y póngala en unión con la vid y seguirá el camino de la vid.</p>
<p>Cuando empezamos buscando al Hijo como la suma de todas las cosas, entonces estamos dando a Cristo la preeminencia. Estamos entrando en el corazón, la mente, el pensamiento, la intención, el propósito y el plan de Dios &#8211; que Cristo mismo llenaría todas las cosas, que Su gloria se refleja en todas las cosas. Si el camino es un método, el método llama la atención, el hombre que creó el método se lleva el crédito, junto a la gente que pone en práctica el método para conseguir la gloria. Pero si mi &#8220;método&#8221; es Cristo, entonces Cristo recibe toda la atención, Cristo recibe todo el crédito, y Cristo recibe toda la gloria. De este modo, Cristo es magnificado, el corazón de Dios está satisfecho, y nosotros mismos estamos en sintonía con su voluntad en Cristo.</p>
<p><em>Chip Brogden: Chip y su esposa, Karla, dejaron el sistema religioso en 1999 para servir a los que siguen a Jesús fuera de la religión organizada. Hoy en día, la Escuela de Cristo llega a más de 135 países con un mensaje simple, coherente y centrado en Cristo.</em></p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/la-victoria-es-un-hombre">La Victoria Es Un Hombre</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Nada Bueno</title>
		<link>https://theschoolofchrist.org/nada-bueno</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chip Brogden]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Nov 2011 14:23:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espanol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://theschoolofchrist.org/?p=5068</guid>

					<description><![CDATA[<p>(traducción de Miguel Gonzalez) “Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita” (Romanos 7:18a). Es un día grande para el Señor cuando un discípulo de Jesús aprende esta lección, la más básica de todas: que en mí, en mi Yo, en mi carne, no hay nada bueno. Esto es [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/nada-bueno">Nada Bueno</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>(traducción de Miguel Gonzalez)</p>
<p><em>“Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita” (Romanos 7:18a).  </em></p>
<p>	Es un día grande para el Señor cuando un discípulo de Jesús aprende esta lección, la más básica de todas: que en mí, en mi Yo, en mi carne, no hay nada bueno. Esto es algo muy difícil de aprender para las personas. Jesús dice que sin Él no podemos hacer nada. Este versículo es muy bien conocido. No obstante, los cristianos siguen intentando hacer muchas cosas aparte del Señor. Sentimos que sencillamente tenemos que hacer algo; alguna cosa. E incluso a pesar de que la Biblia dice que no hay nada bueno en nuestra carne, y que la carne no aprovecha para nada, gastamos muchísimo tiempo haciendo cosas carnales aparte del Espíritu de Jesús, pensando que tales cosas son buenas y provechosas. Es imposible contabilizar cuántas cosas nos “sentimos guiados” a realizar y a decir que son realmente sólo cosas que nos sentimos bien haciendo y diciendo. Muchísimas veces el Señor no tiene nada que ver con ellas.</p>
<p>Este problema es parte de nuestra naturaleza adámica y permanece actuando en nosotros mucho tiempo después de que nacemos de nuevo. Antes de ser cristiana una persona tiende a creer que es intrínsecamente buena o moral. Al menos, dice, no soy tan malo como otros. Pero aquellos que conocen a Dios saben que para que una persona entre en el Reino debe primero ver su justicia como trapos inmundos, que todos hemos caído de la gloria de Dios, y que nadie es justo a Sus ojos. Nosotros protestamos diciendo que no somos tan malos, pero Dios dice que la imaginación del corazón del hombre solamente se inclina hacia el mal desde su juventud (ver Génesis 8:21). Para ser salva, una persona debe dejar de creer que tiene algo de justa por sí misma y aceptar el veredicto de Dios para ella. No importa cuán buena puede pensar que es comparada con el resto de la humanidad, tal persona es, de cualquier manera, pecadora en necesidad de un Salvador. Esa persona no puede nacer de nuevo hasta que, y a menos que reconozca y acepte lo que el Señor dice acerca de ella y de su condición.</p>
<p>Los que hemos recibido al Señor como Salvador hemos llegado a este conocimiento acerca del ser humano al menos una vez en nuestras vidas. Llegó un día en que llegamos a desesperarnos de salvarnos a nosotros mismos, y en vez de encaramarnos sobre nuestra propia justicia, confesamos nuestros pecados y admitimos nuestra necesidad de un Salvador. En ese momento, Cristo nos aceptó como Sus discípulos. Confesar nuestros pecados no nos cierra la entrada al Reino; por el contrario, abrió la puerta para que entrásemos. El auto-justificado, por otra parte, está descalificado por sus propias buenas obras. Cuán diferentemente juzga las cosas el Señor.</p>
<p><strong>Conocer a Cristo, Conocer al Yo</strong></p>
<p>Cuando somos nuevos discípulos hemos realmente entrado por la Puerta Estrecha pero aún hay mucho que nos sabemos y todavía hay mucho que necesitamos aprender. Conocemos muy poco acerca de Jesús, y sabemos muy poco acerca de nosotros mismos. Y así, el Señor comienza a guiarnos a través del Camino Estrecho. Él desea primariamente mostrarnos dos cosas: quiénes somos nosotros, y Quién es Él. Ambos conocimientos van de la mano. El Propio-conocimiento es tan importante como el Cristo-conocimiento. La revelación de Cristo comienza cuando Dios abre nuestros ojos para ver y conocer a Jesús. La revelación del Ego comienza cuando Dios abre nuestros ojos para vernos y conocernos a nosotros mismos.</p>
<p>Cuando vemos la insuficiencia del Ego y la suficiencia de Cristo, de manera natural nos cansamos de nosotros mismos y buscamos a Jesús. Por otra parte, si no nos vemos a nosotros mismos correctamente, invariablemente nos imaginaremos mejores de lo que realmente somos. Confundiremos fuerza carnal con fuerza espiritual y sabiduría carnal con sabiduría espiritual. Confesaremos con nuestra boca que no podemos hacer nada aparte de Jesús, pero en la práctica nos apoyaremos en nosotros mismos para llevar a cabo muchas obras. Con el tiempo todas esas obras se convierten en nada. Fallaremos cientos o miles de veces hasta que aprendemos esta lección: si proviene de mí, si proviene de mi carne, no es bueno. Antes de ver al Señor, Pablo era muy confiado en sí mismo y alguien peligroso. Aquellos que confían en sí mismos ni se han visto a sí mismos ni tampoco al Señor. Me temo que mucha gente tiene la idea de que Jesús vino al mundo sólo para tenderles una mano y ayudarlos a sentirse más exitosos y realizados en la vida. Hoy en día los libros cristianos más populares nos dicen cómo tener una vida mejor, como prosperar, como ser un “ganador”, como mejorar nuestras circunstancias, y como pensar pensamientos agradables, positivos, animadores acerca de nosotros mismos. El enfoque parece estar en hacer de la vida aquí en la tierra más agradable y placentera y en hacer creyentes más confiados y afianzados en sí mismos. Puede que no sea la intención explícita, pero es el resultado inevitable – y si se pueden utilizar algunas escrituras para apoyar la causa, mucho mejor. Sería un error equiparar santidad con miseria y tedio; pero es un error aún mucho mayor decirle a alguien cuán maravilloso es, a menos que primero se haya hartado de sí mismo y haya aprendido la lección que Pablo aprendió: “En mí (esto es, en mi carne) no reside nada bueno”.</p>
<p>	El pensamiento positivo es apropiado siempre y cuando yo esté viviendo de acuerdo a la Verdad, pero si yo no estoy rendido a Jesús y vivo mi vida de acuerdo a mis propios términos, entonces no estoy en posición de pensar sobre mí mismo con una opinión positiva: yo estoy positivamente engañado. No necesitamos Auto-Estima, necesitamos Cristo-Estima. Mientras más veamos de Jesús menos confiaremos en nosotros mismos. Por eso es que, una vez que Pablo aprendió esta lección, escribió: “no tenemos confianza en esfuerzos humanos” (Filipenses 3:3b). Luego él continúa con una lista de cosas que parecen importantes en términos de religión – estatus, orden social, educación, y buenas obras – todas las cosas que tienden a hacer que tengas confianza en ti mismo y que te creas justo por ti mismo. Con un gran golpe, Pablo dice: “Y sin embargo, considero todas esas cosas como basura, para que pueda ganar a Cristo” (ver Filipenses 3:8). Él simplemente descarta lo que alguna gente pasa toda una vida tratando de lograr. Aquí tenemos a un hombre que conoce la suficiencia de Dios así como la insuficiencia de sí mismo.</p>
<p>	“Eso está bien para nuevos creyentes”, podría decir alguien, “pero yo he sido creyente por muchos años. Yo tengo una buena relación con Dios, he tenido muchas experiencias espirituales y he tenido un gran progreso. Este mensaje es bueno para creyentes más jóvenes, menos maduros, pero no se aplica a mi persona”. Por el contrario, el perder toda confianza en ti mismo es la marca de la madurez espiritual.</p>
<p>	El verdadero crecimiento espiritual se evidencia por la confianza incrementada en Cristo y la confianza disminuida en mí mismo. “Él debe crecer, más yo debo decrecer” (Juan 3:30). Tú nunca serás más grande que estas leyes espirituales. Cualquiera que piense que no necesita oír esto nuevamente, no lo ha escuchado realmente por primera vez.</p>
<p><b>El Ejemplo de José</b></p>
<p>	Tenemos un gran ejemplo acerca de esto en la vida de José. Cuando José era joven se dio cuenta de que Dios lo había señalado para un propósito especial. Dios confirmó este llamado dándole a José sueños proféticos acerca de su futuro. José debió haber guardado esas cosas en su corazón y esperado tranquilamente a que Dios desarrollara Su Voluntad. Pero, siendo joven y estando lleno de auto confianza, José no pudo resistir el compartir esos sueños con su padre y sus hermanos. Como resultado, sus hermanos se pusieron celosos y casi lo matan. José fue vendido como esclavo y pasó muchos años en prisión. Parecía que sus sueños no se harían realidad. Sin embargo Dios usó todas esas circunstancias para enseñarle a José a no tener confianza en la carne.</p>
<p>	Luego de muchas temporadas de tratos de Dios, José fue llevado al palacio para interpretar el sueño del Faraón. Aquí se presentaba una oportunidad para que José se levantara de una terrible situación por si mismo. Alguien finalmente lo reconoció por su don y tenía el poder de recompensarlo grandiosamente por ello. Pero el joven y confiado José ya no existía. Finalmente había aprendido la lección básica: “no yo, sino Cristo”. “¿Puedes interpretar mi sueño?” Preguntó Faraón. “No está en mí”, respondió José, “pero Dios te dará una respuesta” (ver Génesis 41:16). Y así lo hizo, porque ahora José, vaciado de sí mismo, era alguien confiable. José demostró aún más sabiduría y madurez al tratar con sus hermanos posteriormente, demostrando libremente una gracia y un amor sobrenaturales hacia aquellos que habían actuado con maldad hacia él.</p>
<p>	Todas nuestras circunstancias, pruebas y problemas están diseñados para llevarnos al lugar en el que podamos decir al igual que José: “No está en mí”. Dios permite que vengan muchas cosas a nuestra vida que pudiéramos evitar si no fuésemos tan confiados y orgullosos. Dios tiene que trabajar largo y duro para abrirse camino a través de nosotros, pero qué maravilloso el día en el que finalmente aprendemos la lección, inclinamos nuestra cabeza, y rendimos todo ante Él. Entonces Él puede realmente usarnos; pero incluso si Él no nos usa, de todas maneras somos de Él. Sometidos a Él, estamos contentos igualmente donde Él nos coloque; sea que estemos sentados en un calabozo o sobre un trono.</p>
<p><b>El Ejemplo de Pedro</b></p>
<p>	Pedro es otro buen ejemplo de cómo cada verdadero discípulo eventualmente aprende que no hay nada bueno en su carne. Pedro comenzó su camino con Jesús al igual que nosotros, reconociendo su pecaminosidad al decir: “apártate de mí Señor, que soy un hombre pecador”. Algunos protestarán argumentando su propia justicia y se sentirán como si le estuvieran haciendo un favor inmenso a Dios al volverse cristianos. Pero Pedro tuvo un comienzo espléndido al empezar reconociéndose a sí mismo francamente como un pecador, y así el Señor lo tomó como él era y comenzó a discipularlo.</p>
<p>	Luego de haber progresado algo, sin embargo, Pedro comenzó a perder contacto consigo mismo. Él había seguido a Jesús durante tres años y disfrutó de un compañerismo cercano con Él. Él mismo había presenciado y realizado milagros en el Nombre de Jesús. A todas luces ya él no era un “hombre pecador”, sino que era un “hombre espiritual”. Anteriormente, Pedro se había considerado a sí mismo indigno de estar en la presencia de Jesús. ¡Y en un corto periodo de tiempo encuentras a este “hombre espiritual” discutiendo con los demás discípulos acerca de cuál de ellos sería el mayor! Esto debe mostrarnos que existe una muerte más profunda que nosotros necesitamos morir, y que mientras más “espiritual” nos volvemos, más fácilmente somos engañados por nuestra propia espiritualidad.</p>
<p>	Si un dentista ofrece removerte uno de tus dientes sanos probablemente te rehusarías. Pero si en ese diente se desarrolla una caries, sólo es cuestión de tiempo antes de que estés buscando al dentista para que te lo saque. Mientras mayor sea el dolor, más rápido buscarás el alivio. De manera similar, cuando el Señor habla primero de tomar la Cruz, somos aptos para responder como lo hizo Pedro: “¡No Señor! ¡Que eso nunca te suceda – o a mí!” no vemos necesidad de morir porque el Yo aún no se ha convertido en algo suficientemente doloroso para nosotros.</p>
<p>	Cuando nos cansamos del dolor que proviene de vivir en la carne, entonces con gusto le pediremos a Dios que nos reduzca para que Él pueda ser incrementado en nosotros. Hasta entonces, ninguna cantidad de enseñanza, argumento, o doctrina será suficiente para convencer a una persona.</p>
<p>	Pedro resistió hasta el mero final. Él era un caso muy difícil, pero el Señor fue paciente. Cuando Jesús dijo que todos lo abandonarían, Pedro protestó y anunció que incluso si todos los demás se fueran, él nunca dejaría a Jesús. Exteriormente él actuó y habló como un creyente y discípulo profundamente comprometido. Pero cuando vino la tentación, ni siquiera pudo permanecer despierto suficiente tiempo como para orar. Quizás él no sintió que la oración fuese necesaria; ¡él era lo suficientemente fuerte como para resistir sin orar! Luego, cuando Jesús permitió que lo arrestaran, Pedro intentó defenderlo con una espada. Todos esos ejemplos demuestran cuán poco sabía Pedro acerca de sí mismo.</p>
<p>	No fue sino hasta que Pedro negó al Señor tres veces que llegó a aprender la misma lección que aprendió Pablo: “Yo sé que en mí (es decir, en mi carne) no mora el bien”. Luego de haber negado al Señor se fue y lloró amargamente. Finalmente estaba quebrado. Se odiaba a sí mismo por lo que había hecho. Si era capaz de negar al Señor Jesús entonces era capaz de cualquier cosa. Finalmente había podido ver algo de sí mismo, y estaba avergonzado.</p>
<p>Extrañamente, mientras más indigno se sentía Pedro, ¡más lo buscó el Señor para restaurarlo y animarlo! El Señor no rompe la caña que está quebrada. Cuando Pedro era fuerte y arrogante, el Señor lo debilitó con una amonestación. Cuando Pedro fue lo suficientemente débil y humilde, el Señor lo fortaleció con ánimo. ¡Qué glorioso Señor tenemos, que conoce nos conoce a la perfección en dónde estamos y nos ministra exactamente como lo necesitamos!</p>
<p><b>Los Errores Sirven Para el Propósito de Dios</b></p>
<p>	Jesús no se sorprendió ni se decepcionó cuando Pedro falló. De la misma manera, Él no se sorprende ni se decepciona cuando tú fallas. Más bien, Él está esperando a que falles para que puedas ser reducido a Él. Él no se hace ilusiones acerca de ti y Él te conoce a fondo. Él conoce que a pesar de que tu espíritu puede estar dispuesto, tu carne es débil. Nuestras debilidades no son el problema – el problema es nuestra falta de disposición en reconocer la debilidad.</p>
<p>Pablo no tenía confianza en la carne, por lo que pudo decir: “Me jactaré con gusto de mis debilidades, para que así el poder de Cristo pueda descansar sobre mí” (2 Corintios 12:9b). Pero nosotros no nos jactamos de nuestras debilidades de la manera en que Pablo lo hacía. O bien nos rehusamos a admitirlas, o las escondemos, o bien intentamos hacer ciertas mejoras, o intentamos cubrirlas sobre compensándolas en algún otra área. Las personas lucharán y discutirán conmigo en este punto porque buscan desesperadamente salvar algo para sí mismos. Ellos tienen una auto-estima frágil y esta clase de noticias son muy dolorosas para ser soportadas.</p>
<p>	¡Pero te traigo buenas noticias, querido amigo cristiano! Esta falla del Yo es la mismísima llave para la vida cristiana. Es doloroso, pero las amargas lágrimas del error proveen el agua para nutrir la Preciosa Semilla que es plantada en tu corazón y que la hará crecer. El llegar a cansarnos de nosotros mismos es la llave que abre la puerta para todo el poder, la victoria, y la fructificación en Cristo que buscamos. “Yo sé que en mí (esto es, en mi carne) no hay nada bueno”. Yo lo sé, dice Pablo. Nada bueno. Aparte de Él no soy nada. Él es Todo. Cristo en mí es mi única Esperanza. En una parte de mí, mi carne, no hay nada bueno. En la otra parte de mí, en mi espíritu, vive Cristo.</p>
<p>	¿Por qué te falta el poder? ¿Por qué eres incapaz de caminar en victoria continuamente? ¿Por qué no ves fruto? Porque el poder, la victoria y el fruto sólo vienen a la persona que está parada en terreno de resurrección. El aceite santo de la unción de Dios no es derramado sobre la carne. Dios no les da esas cosas a personas que aun viven para sí mismos. La Vida de Resurrección es para aquellos que ya ha muerto &#8211; ¿cómo podría ser de otra manera? A menos que un hombre haya pasado a través de la muerte no puede saber nada acerca de la resurrección. Si una persona no consiente con la Cruz, entonces no morirá, y si no muerte entonces no puede ser resucitado. Si no es resucitado, no puede ascender con Cristo y estar sentado con Él en los lugares celestiales, porque “sangre y carne no pueden entrar en el Reino de Dios” (1 Corintios 15:50).</p>
<p>	Si tienes una Biblia de Promesas, uno de tus pasajes favoritos probablemente sea Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo Quien me fortalece”. Ten en cuenta, no obstante, que el mismo hombre que dijo eso también dijo: “Yo he sido crucificado con Cristo” (Gálatas 2:20). Yo lo puedo todo por medio de Cristo Quien me fortalece, pero esa Fuerza sólo es perfeccionada en mis debilidades (ver 2 Corintios 12:9). Recuerda también que “aparte de Mí, no pueden hacer nada”, que también es una promesa dorada, ¡pues te prometo que cualquier cosa que hagas aparte de Jesús no te contará para nada!</p>
<p><strong>Cómo Entrar</strong></p>
<p>	¿Por qué es tan difícil para un hombre rico entrar en el Reino de Dios? Porque la riqueza crea la ilusión de control y esto da lugar a la auto-confianza. El dinero es como una droga que lo hace a uno invencible. Una vez que el dinero se va, la ilusión es destruida y lo que sigue es una humildad natural.</p>
<p>	Aquellos que son ricos en experiencias espirituales encuentran igualmente difícil entrar. Con frecuencia cuando una persona se considera a sí misma “apostólica” o “profética” o “espiritual” o “llamada para el ministerio”, presenta un desafío tremendo. Es más difícil enseñarle algo a esas personas o incluso discutir algo con ellos, porque no son pobres en espíritu, son ricas en espíritu. Le gusta discutir, debatir, refutar, y encuentran fallas en los demás. Al igual que el joven José, tales persona siempre tienen un sueño, una visión, una palabra que hablar, per les falta sabiduría y madurez. Son el tipo de personas que le darán la vuelta al mundo predicando un mensaje, pero no cruzarán la calle para ir a escuchar uno. Ellos quieren ser vistos y oídos, pero no pueden soportar ver o escuchar a los demás.</p>
<p>	Amigos, puede ser difícil entrar, pero no es imposible. Es imposible para el hombre, cierto; pero para Dios, todas las cosas son posibles. Mientras más pronto aceptemos la imposibilidad del hombre, más pronto aceptaremos la posibilidad de Dios. La manera para entrar está justo aquí: “He sido crucificado con Cristo. Ya no soy yo el que vive, sino que Cristo es quien vive en mí” (Gálatas 2:20). La solución de Dios a nuestro problema es clavarnos a la cruz con Jesús. Si aceptamos esta sentencia de muerte entonces todos nuestros problemas morirán junto con nosotros. Los problemas no morirán hasta que nosotros mismos estemos bien muertos. Pero el día en que dejemos de luchar y aceptemos humildemente la Cruz, encontraremos que todo encajará. Podemos protestar nuestra inocencia y morir lentamente como los dos ladrones, o podemos tranquilamente encomendarnos en las manos de Dios y rendir el espíritu.</p>
<p>	¿Qué debemos hacer para entrar? La primera cosa que hay que hacer es dejar de hacer. Permitámonos digerir bien las siguientes palabras: “Hoy, Señor, me rindo. Estoy acabado. Yo sé que en mi carne no hay nada bueno. Aparte de Ti yo no soy nada, aparte de Ti no puedo hacer nada. Ni siquiera sé cómo orar. Acepto la sentencia de muerte, y confío en Ti para levantarme de la muerte. Mientras yo soy disminuido, que Tú seas incrementado en mí. He aprendido que yo no puedo; por lo tanto no lo haré. No lo seguiré intentando. En Tus manos encomiendo mi espíritu. Tú eres la Resurrección y la Vida, y yo esperaré a que Tú me levantes de la muerte. No me levantaré yo mismo. Permite que Tu Fuerza sea perfeccionada en mi debilidad”.</p>
<p>	Cuando esto es una realidad práctica para una persona, y no solamente teoría, sonará parecido a esto: “Yo solía estar confiar bastante en mí mismo y ser muy seguro, pero hoy en día no tengo confianza en mi mismo. Solía ser muy activo, pero actualmente estoy contento estando quieto. Si Dios se levanta dentro de mí, ciertamente le obedeceré; pero si Él no se mueve, no me atreveré a dar ni un solo paso más allá de Él. Desarrollaré cosas, pero no lo haré de acuerdo a lo que yo quiera hacer. En vez de eso, haré las cosas de acuerdo a Su deseo y Poder que obran en mí, poder que me fortalece para hacer todas las cosas, poder que es perfeccionado en mi debilidad. Ya no esconderé mis debilidades, me deleitaré en ellas; porque ellas me permiten conocer la verdadera Fuerza. Busco a Cristo dentro de mí para superar mi falta de habilidad. Me he rendido a Él como un esclavo, como un prisionero del Señor. Si vivo, soy del Señor. Si muero, soy del Señor. Así que, en vida y en muerte, le pertenezco a Él”.</p>
<p>	Amigos, Jesús no dice: “Yo soy la Crucifixión y la Muerte”. Él dijo: &#8220;Yo soy la Resurrección y la Vida”. ¡Mediten en la diferencia! La Resurrección y la Vida están al otro lado de esta Cruz que Jesús requiere que tomemos. La Cruz es la Puerta de Vida que nos lleva a la Tierra Prometida de la Resurrección. Abracemos la Cruz y deleitémonos en la Cruz, pues ella es el poder de Dios para lograr Su Propósito. Amén.</p>
<p>The post <a href="https://theschoolofchrist.org/nada-bueno">Nada Bueno</a> appeared first on <a href="https://theschoolofchrist.org">The School of Christ</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
